No hay espacio ni, por fortuna, tiempo más que para el perpetuo dinamismo y la chorrada autocombustible. El producto no da gato por liebre, pero, por supuesto, no deja mella.
El diseño sonoro de 'Oírse' es meticuloso y permite al espectador comprender las percepciones únicas de Arratibel. Sin embargo, a veces la película cae en un enfoque publicitario que eclipsa el valor estético de algunas de sus imágenes.
Sinfonía 'kitsch' con ralentís excesivos, una sobrecarga narrativa y una corrección política que se siente anticuada. 'Australia' demuestra que, detrás de una apariencia vanguardista, a menudo se encuentra un enfoque neoclásico.
Luce un académico manejo del tópico sentimental, pero debe de certificar su condición de obra maldita, no estrenada comercialmente en su país de origen. Su enfoque emocional tiende a subrayar en lugar de sugerir.
Una miniatura cargada de ecos, capas referenciales y significados dispuestos a ser liberados. capaz de formular preguntas incómodas sobre el destino de las ideologías.
Colosal ejercicio de post-humor. También es una parodia que resume toda la obra previa de Dumont. En resumen, es el sorprendente éxito de un autor que se enfrenta a sus propias limitaciones.
Un planteamiento cercano al poshumor que lleva los hallazgos visionarios de Tati a un territorio donde la risa parece haber sido encerrada en la nevera de un forense. En 'Louise-Michel' humor y compromiso son dos formas de una misma lucha.
Bien podría ser la película de héroes enmascarados más hipertrófica de la historia. Hay secuencias poderosas, Ledger borda una auténtica creación con el personaje del Joker, pero a Nolan le pierden las grandes palabras y la obsesión por inflamar el sustrato filosófico del asunto.
'Miss Bala' muestra a un director que maneja con maestría sus habilidades artísticas, aunque su crítica a la corrupción institucional resulta ser demasiado superficial y evidente.
Todo suena a una fórmula repetida en esta película que parece creada únicamente para ofrecer un placer superficial, y que seguramente será olvidada o confundida con otros títulos del catálogo de Besson una vez que salgas de la sala.
La animación es más práctica que creativa, excepto por la notable expresividad del personaje. Esto deja claro que no alcanza el nivel de excelencia de las producciones más destacadas de Disney.
Modélica adaptación a la gran pantalla, este filme infantil se presenta con un rigor y un respeto hacia el espectador que se espera de una producción realmente madura.
Todos los ingredientes tradicionales están aquí, puestos al servicio de una historia que juega a la hipérbole e introduce nuevos focos de tensión sentimental, sin esconder que, en el fondo, todo esto va de sexo sublimado.
Prefiere optar por la seguridad con una pareja que ya ha demostrado su química. Sin embargo, resulta decepcionante verles en una película que se siente repetitiva y familiar. No será necesario un neuralizador para pasar página.
Afortunadamente, el estilo grandilocuente característico de Christopher Nolan se sustituye aquí por un enfoque más centrado en la aventura: serio, sin humor, predecible, pero al menos es dinámico y, de alguna manera, no es tan pretencioso.
Bassett ha optado por transformar al personaje en una versión común del superhéroe de cine comercial. Purefoy toma el relevo, adoptando sin dificultad su papel como una especie de Hugh Jackman en una serie B.
Raimi se mantiene en la misma línea de su trabajo en el primer Spider-Man, cumpliendo con lo esperado de manera eficaz. Presenta escenas impactantes, pero carece de sorpresas, misterio y, lo que es más grave, de una verdadera identidad.