La naturaleza singular de este arriesgado proyecto es innegable. Aunque Knight no logra cerrar su propuesta, logra captar la atención del espectador que había menospreciado la compleja astucia con la que se enfrentaba.
Sobrecarga emocional, barroquismo en las formas y un avasallador sentido del star-system. Es difícil que el público ganado de antemano se sienta decepcionado. No obstante, la caligrafía visual del director plantea más de un problema, eso sí, estimulante.
El debutante Juan Miguel del Castillo presenta una actuación destacada de Natalia de Molina. Su filme se aleja de los excesos, mostrando una admirable habilidad para capturar ambientes y personajes con un realismo auténtico.
No se encuentran suficientes motivos para defender el trabajo de Furman. Su enfoque se manifiesta como una repetitiva interpretación de una fórmula clásica, evidenciando así la total ineficacia del filme.
Tan peculiar y cautivadora como valiosa, la película brinda a Ray Winstone la oportunidad de interpretar un rol complejo y memorable. No se dejen engañar por lo que sugiere el cartel; Al límite es una agradable sorpresa.
Afortunado trabajo que divierte, pincha y, sobre todo, no busca otra conciliación que la de la catártica y liberadora risa en la colectividad de la platea.
Una descripción detallada y cuidadosa de las tácticas de una nueva forma de guerra, pero su intento de incluir una historia de amor resulta predecible y resta valor al conjunto.
Tanto el primer documental de Longoria, como su segundo proyecto, definen su esencia y valor a través de una aproximación creativa y significativa que aborda lo que se considera su fracaso.
Enérgicos despliegues de estilo no ocultan que, tras 'Diana', no hay un convincente retrato de personaje, sino tan sólo una fantasía masculina harto cuestionable.
La actuación de Samuel L. Jackson da vida a las intensas palabras de Baldwin, mientras que el asombroso trabajo de montaje de Alexandra Strauss elimina cualquier separación temporal entre el pasado y el presente.
Rohrwacher dirige y captura la esencia del humanismo de Pasolini y la mirada cariñosa de Olmi, quienes todavía perduran, todo gracias al talento excepcional de esta gran cineasta.
Adaptación de Hollywood que cumple su función de entretenimiento, superando a 'El código Da Vinci', aunque carece de la locura desenfrenada que caracterizaba al libro original.
En pantalla, algunos relatos se presentan distorsionados. Pons organiza su película en tres secciones. La tercera conclusión integra todos los elementos, creando así la pieza más sólida de un rompecabezas desigual.