Lo que inicialmente parecía una fórmula exitosa termina revelando su desgaste o un enfoque algo confuso. Surge la pregunta sobre si el director y coguionista, Alonso, realmente tiene una idea clara del tema que desea abordar.
Adaptación de Hollywood que cumple su función de entretenimiento, superando a 'El código Da Vinci', aunque carece de la locura desenfrenada que caracterizaba al libro original.
El filme tiene un gran potencial para generar una reflexión sobre la espiritualidad, pero falla al intentar transmitir la profundidad de lo inefable tanto en su narrativa como en su estética visual.
Los descubrimientos se encuentran en lo visual, evidenciando que Derrickson posee una madurez estética que contrasta con su indecisión en la narrativa. Es una pesadilla bien ejecutada en su presentación, aunque su simbolismo sobre los miedos que representa es ambiguo.
Con una violencia directa y sin concesiones, Roth satisface los instintos ocultos de su audiencia. Su filme logra captar la atención, pero ofrece una interpretación errónea de Garfield, similar a la que realizó Winner.
El resultado no logra destacar en la historia de la comedia. Ofrece una dosis equilibrada de entretenimiento ligero y brillante, donde la tontería y el humor vulgar se presentan de manera sorprendentemente elegante y sofisticada.
Su tono y sensibilidad revelan un trabajo de amor genuino. Colangelo reemplaza los complejos planos continuos de Lapid por sutiles juegos de enfoque, todo ello en una fotografía que crea una atmósfera opresiva en entornos claustrofóbicos.
Un descomunal juego de ingenio, algo que, a primera vista, parece desnudísimo para ir, poco a poco, revelándose como una intrincada y sibilina construcción.
Sobresaliente retrato del personaje que encarna Paulina García y modesta mirada a los provisionales momentos de plenitud que, en ocasiones, proporciona el azar.
El enfoque formal limita el discurso, reduciéndolo a un simple pretexto para mostrar la potencia de la dirección, que se siente más como una exhibición acrobática que como una expresión artística. 'Victoria' es una hazaña impresionante, aunque merecería una causa más significativa.
No es una película sencilla ni que busque complacer: a pesar de su fachada brillante, 'Eva' posee una fuerte personalidad y una inquietante profundidad.
Es el recital de una estrella: John McLane como espectáculo o Willis disfrutando a muerte de un traje que quizás no pueda volver a ponerse. extraordinaria película de acción en la que presente y pasado dialogan con vehemencia.
Menos tediosa que la anterior, esta entrega inyecta abundantes dosis de épica emocional a lo que solo aquellos que lo han superado pueden calificar con el despectivo término de Edad del Pavo.
Ofrece lo habitual: una copia del original para aquellos fieles que la aplaudirán sin dudar... además de amplias muestras de humor no intencionado para quien no esté convencido.