Ópera prima intrigante y elegante que oscila entre la sutileza y lo grotesco, lo que puede generar una sensación de obviedad en ciertos momentos de sus sátiras.
Cavayé inicia su primera comedia con un estilo agresivo y caricaturesco, evocando la esencia de una historieta satírica francesa, donde la efectividad del chiste prima sobre la búsqueda de la veracidad.
Una hora y media llena de sutilezas. El deleite radica en los detalles de ese constante juego de variaciones sobre el narcisismo, la soledad, el amor y la pérdida que caracterizan la obra del cineasta.
La plenitud de un cineasta. Rotunda prueba de madurez, crecimiento y afirmación de una mirada. melodrama en sordina, resuelto con un modélico empleo de elipsis y subtextos.
Virtuoso uso de la elipsis, eficaces estrategias de desorientación y una desusada confianza en la inteligencia del público. Un trabajo realmente ejemplar.
Una magistral obra maestra de sofisticado slapstick, aunque no consigue liberarse del romanticismo que caracterizaba a su influyente 'Amelie'. Se vuelve arriesgada al manifestar de manera directa su mensaje político.
Paquet-Brenner muestra una falta de inspiración expresiva, pero el elenco, incluyendo a Glenn Close, Julian Sands y Gillian Anderson, logra rescatar la situación a través de su impresionante interpretación de una aristocracia endogámica y monstruosa.
Renuncia a toda voluntad de estilo para dejarse llevar por la pura inercia de un telefilme de vieja escuela. El supuesto thriller se transforma en inesperada comedia involuntaria.
El conjunto presenta algunos clichés y elementos previsibles, sin embargo, Leclercq demuestra una notable convicción y un impresionante dominio de la estética. En definitiva, este es un inicio lleno de vitalidad.
Es una obra auténticamente de Subiela, donde el director busca transformar las normas del cine erótico, adoptando un ritmo que evoca un estado de letargo, con el fin de resaltar la temática de la retención seminal.
Es la comedia más convencional de Paul Feig, pero su previsibilidad se ve matizada por una Melissa McCarthy con ternura. La gran mancha es, no obstante, la desidia con que se han rodado sus secuencias de acción.
Apreciado por quienes buscan entretenimiento sin esperar innovación. Destaca el audaz estilo de Caruso, mientras que su impacto resulta ser de corta duración.
La película destaca por su distintivo estilo, situándose entre la tradición del cine negro y las modernas corrientes del cine europeo que a menudo imitan enfoques estadounidenses.
Lo más valioso son la voz y la presencia de su objeto de estudio. La gran paradoja de la película es que intenta representar con maneras precarias de ciencia ficción de serie B lo que para su figura central resulta inefable.
Dugan se conforma con un enfoque pasivo, permitiendo que la película se enrede en su falta de energía y en la molesta repetición de lecciones morales innecesarias.
Kore-eda ha realizado una obra elegante, enfocada en detalles sutiles y titubeos significativos. Sin embargo, al centrarse en el personaje principal y convertirlo en una historia de redención, la obra pierde parte de su riqueza.