Tras una brillante y desenfrenada introducción, la película juega con tópicos, convenciones y estilos típicos de las superproducciones veraniegas. Su enfoque resulta algo excesivo.
Documental de espíritu más televisivo que cinematográfico, tiene su momento clave en el primer tramo de su metraje. Una crónica de la génesis del movimiento 'Me Too' hubiese sido material más estimulante.
Revela a una cineasta en pleno dominio de su lenguaje, que, sin recurrir en ningún momento a lo discursivo, va transformando su modo de filmar a su protagonista femenina en su progresivo paso de golosina erótica a ave fénix y diosa de la venganza.
Podría disputarse con 'El club', de Pablo Larraín, o 'La profesora de parvulario' de Nadav Lapid, la distinción a la película más (inteligentemente) provocadora del año.
El cineasta maneja la información con una eficacia impresionante y adecuada, creando una película ambiciosa que refleja en su forma de expresión la ingravidez, la delicadeza y la vulnerabilidad de su protagonista.
Es la película más descaradamente triste de la filmografía de Solondz. También es la más sutil y finalmente revela que, bajo la apariencia de misántropo, se esconde en realidad un humanista.
Calparsoro demuestra su profesionalidad al abordar un relato que no logra establecer suficientes elementos creíbles para que el espectador se sumerja en el misterio. El resultado es un conjunto que carece de sustancia.
Yamada adapta un popular manga de Yoshitoki Ǒima, conectándose con la poética de 'Your Name'. Aprovecha al máximo varios recursos visuales que resultan muy eficaces.
Es, ante todo, una película valiente. No es redonda y a veces resulta grosera y algo descuidada en algunos de sus trazos, pero logra llevar su planteamiento hasta sus extremos más irrespirables, sin amilanarse, sin ninguna concesión de cara a la galería.
Película durísima, rica en escenas absolutamente desaconsejables para corazones sensibles, (...) revela a un talento muy seguro de sí mismo, con una fuerza avasalladora para construir infiernos de difícil olvido.
La nueva versión sitúa la historia en un contexto de ciberacoso, pero sacrifica lo que hizo inmortal a la primera adaptación de esta casi historia de superhéroes: su estilo.
Entre la melaza y el curri, la obra se muestra más preocupada en ser amistosa que en ofrecer una representación auténtica. Además, adolece de una carencia de nervio cómico.
Bésame, monstruo. Alfredson logra enaltecerla con una película que no solo es buena, sino que también es única y significativa. Es perturbadora, hermosa y brutal.
Funciona a la perfección como comedia enloquecida, capaz de integrar una escena de animación dentro del metraje. Una película que sabe divertir (y divertirse) cuestionando.
Es una película profundamente moral, pero en el cumplimiento de su luminosa misión rompen varios tabúes de representación... sin que el músculo cómico se resienta.
Afortunada e impactante, la película alcanza la excelencia en su forma. Es poco común que una película animada expanda su propio territorio estético. Se presenta como un ejemplo de puro cine, y quizás anticipa lo que será el cine del futuro.
La animación cumple su propósito, pero carece de originalidad. Por otro lado, la narrativa explora caminos excesivamente repetitivos. No se logra transmitir un verdadero sentimiento solo con algunos elementos superficiales.
[Lesage] prolonga y refina los logros del que fue su impresionante debut 'Los demonios'. La elegancia de las largas tomas en continuidad siempre parece presagiar la inminencia de algo perturbador. Lesange es un autor fundamental.