Se revela y mantiene como cine de personajes con caracteres tan vigorosos cuan fuertemente tipificados que extrae lo más posible de sus intérpretes prestigiosos.
Plantea la posibilidad realizada de una gran comedia romántica cosmopolita contemporánea, un chick flick colosal con todos los mil veces regurgitados clisés del pasado hollywoodense.
Concibe e impone su dramaturgia como una lógica de impactos, una irrefutable sucesión de grandes secuencias-shocking a realizar con inequívoca brillantez y sangre a raudales.
El colapso corporal se consuma entonces como un verdadero y valedero Festival Cronenberg que incluye tanto la conspicua sublimación testamentaria como la irrisoria autoparodia deliberada.
Adopta una antidecimonónica estructura de relato nuevo: discontinua, subjetiva, ambigua y móvil, donde las crispadas voces obsedidas por la culpa y los malos pensamientos se espetan a cámara buscando su autonomía.
Se sitúa así compartido a medio camino entre las aventuras de una historieta cada vez más cruenta y un descarado plagio/homenaje posmoderno a la cinenovela rosa galante 'Hechizo del tiempo' de Ramis.
La vorágine del cine aborda con un notable dominio audiovisual y una belleza sin precedentes. No se trata de un arte purista, sino que es reflexivo y autorreflexivo, mostrando una atmósfera atrapante que recuerda a un campo minado.
Mundo petrificado de un humor absurdo postsurrealista-posMonty Python que revela los ácidos sinsentidos de tu patética cotidianidad seudocivilizada inherentemente cruel.
Bello y austeramente visualista primer largometraje documental del privilegiado realizador-fotógrafo Lois Patiño, que registra de manera intensa y plástica la neblinosa y húmeda vida cotidiana de los aserradores.
Secreta imágenes y escenas de gran poesía lírica y terminal con aliento fieramente cósmico, (...) se afirma finalmente como una melancólica reflexión hiperdecadente sobre la extinción del celuloide (vuelto ya nostalgia de sí mismo) por el arribo del digital.
Propone un novedoso e irritante tipo de relato ciencia-ficcional y metanarrativo que de hecho sólo plantea las ensimismadas piezas fascinantes por autofascinadas de un misterioso rompecabezas que cada quien puede armar como le dicten su capacidad intelectual.
Se trabaja y ofrece como una experiencia oblicua pero abierta y eminentemente sensorial, gravemente sensorial, gozosamente sensorial, magníficamente sensorial.
Extiende, consolida y clausura sus pliegues con la mayor sencillez posible imaginable, (...) en torno de un héroe tan discreto cuan vorazmente hegemónico, como si todo, realidad o ficción, estuviese determinado y dispuesto al modo de una suma de breves poemas.