Se revela de manera cruda, incluso detrás de su impresionante esplendor visual y su enrevesada trama de thriller negro, profunda y deliberadamente confusa.
Imprevisible eleva la palabra a un papel central, como es habitual en la filmografía del director. Las palabras transmiten un significado profundo, sugiriendo mucho más de lo que realmente expresan.
Sólo la diversidad y la errancia constante pueden ofrecer un testimonio auténtico, nunca superficial o propagandístico, pero sí firme y completamente dedicado.
Amiba viñeteada en torno a un inmueble capitalino no como florilegio de visiones históricas sino como un continuum de episodios mal zurcidos sin mayores indicaciones de ubicación en el tiempo ni pertinencia retrospectiva.
El abismo fotográfico se presenta de manera intrigante, fusionando lo externo con lo interno, con una interpretación arriesgada de una Binoche ardiente, mostrando su madurez, pero aún brillando en su esencia cinematográfica.
Canta en solitario o en tumulto una educación que es una reeducación para afrontar la brutalidad que hoy requiere la envilecida vida húngara postsocialista.
Presenta de manera clara una perspectiva preexistencialista del mundo, considerándolo una farsa trágica llena de nauseas, pero aún encuadrada dentro de una tradición naturalista o posnaturalista.
Logra sostener con tenaz severidad, de principio a fin, la estructura hiperlimitada y rígida de un fascinante thriller verbalizado e imaginario en torno a un solo personaje visual.
Arroja de lleno al meollo de cada secuencia y prescinde de cualquier presentación de personajes, conclusiones y transiciones. Sus escenas son tan directas y elípticas como sus planteamientos, saltando de una emoción a otra sin pausa.
Presenta una expansión incontrolable que escapa a los límites del psicothriller gore más estilizado, dejando atrás un enfoque truculento y excesivamente intelectual.
La película carece de un contexto claro, ya que su propósito es establecer una narrativa que se asemeja al cosmos de Spinoza, donde el centro se halla en todas partes y no tiene límites definidos.
Explosivo documental que refleja una serenidad majestuosa y un estoicismo palpable, mostrando repetidamente, a lo largo del rodaje, escenas profundamente conmovedoras.