Brillante drama minimalista en una bodega baldía que lleva a sus últimas consecuencias fílmicas irónicas y realistas críticas una obra extrema del teatro del absurdo y de la irrisión.
Rabiosamente bello debut se acoge a una futurista concepción del cine actual, ya no como arte narrativa, sino como teoría de las sensaciones fílmicas puras.
Supera cualquier tropiezo en el melodrama sentimental a través de un espíritu etéreo, enérgico y perspicaz, caracterizado por su pudor, delicadeza y aguda observación.
La película se presenta como un intento fallido de docuficción, abordando la desesperación de manera superficial y centrada en las penurias de la vida diaria, mostrando un constante vagar sin rumbo.
Reenfoca el sensible espesor sentimental de la convivencia diaria de una pareja mayor que se acerca a la senilidad, mostrando una cotidianidad rica en deseos, beligerante a su manera, y siempre mantenida a una distancia exquisita, sin perder su característico humor gris uruguayo.
Se presenta como un drama que se desarrolla con calma, evitando cualquier indicio de parateatralidad, y se complementa con una fotografía que crea una atmósfera elegante con tonos sutiles y colores pálidos.
Despliega con egregia soltura, ligereza y elegancia, un virtuosismo escénico, muy potenciado por las mejores películas recientes de Ozon con orígenes más o menos teatrales.
Este tercer largometraje se adentra con respeto y dedicación en las vidas de varios ancianos, quienes son los últimos moradores de la pequeña localidad montañosa de Kannogawa.
Cada nueva situación se presenta, se analiza y se observa desde múltiples perspectivas psicológicas, todas ellas diferentes y únicas, aportadas por cada uno de los personajes.
La película se desarrolla a través de largas conversaciones y sinceras revelaciones entre sus delicados personajes, creando una profunda introspección y una atmósfera poética.
El director Mateo Guzmán retrata la vulnerabilidad de un entorno rural atrapado entre la desolación y la belleza visual, creando imágenes áridas que evocan un sentido de inminente catástrofe.
Domina el arte de recrear un drama campesino actual como si fuera la intemporalidad helada pura, universal y eterna, al llevarlo a sus más rugosas, elementales y rústicas consecuencias.
El autor ha llevado a su máxima expresión una estética de Apocalipsis en miniatura, que se encuentra atrapada en un estado en el que la posibilidad de cambio ya no es viable.
La película establece un poderoso y doloroso vínculo entre la vida de una joven gimnasta en el extranjero y la lucha revolucionaria en Ucrania, ofreciendo una profunda reflexión sobre la resistencia y el sacrificio.
Sabe a la perfección que hoy el verdadero drama y el relato fílmico eficaz no pueden residir únicamente en las situaciones clásicas variadas al infinito.