Círculo vicioso de una forma de la misoginia asumida por las propias mujeres y enarbolada denigrantemente so pretexto de comedia romántica/antirromántica.
Usufructúa un humor tosco y directo que se adentra en la tradición de la comedia-vodevil popular francesa. Este estilo, aún muy exportable, ofrece momentos de hilaridad y secuencias realmente desternillantes.
Aplica y renueva las técnicas del ancestral behaviorismo cinematográfico hasta llevarlas a sus últimas consecuencias narrativas y observacionales del comportamiento de un personaje negativo aunque neutro y políticamente incorrecto.
Una película sorprendentemente emotiva y cariñosa, que se destaca por su profunda conexión emocional. Su narrativa fluye sin restricciones, llevándonos a experimentar una sensación de empatía genuina.
Ha logrado sublimar la semiótica instantánea a nivel de neothriller sórdido, con luminosa acción estilizada y análisis críptico de cien fuerzas oscuras en pugna.
La película se presenta como una auténtica cine-novela contemporánea, donde la estructura juega un papel fundamental, en lugar de ser una simple adaptación fiel de la obra literaria.
El filme plantea la incertidumbre sobre si los numerosos desenfoques presentes cumplen una función específica o si simplemente son caprichos estilísticos de la cinefotógrafa María Secco.
El director opta por dejar de lado sus típicas exploraciones innovadoras para enfocarse en los hechos crudos y directos de un intenso drama criminal, sin distracciones, simplificaciones ni finales melodramáticos.
Con una feroz determinación, se enfoca en revelar todos los secretos ocultos y embarazosos, que han estado cuidadosamente escondidos. Esta búsqueda se convierte en una astuta y audaz autodenuncia de la insigne señora, llevándola a una exposición sin pudor.
Resucita con gran brillantez el exquisito melodrama familiar, que es tanto hipersensible como reflexivo, y que evoluciona desde Sirk hasta Fassbinder, reinterpretándolo de manera impresionante.
Impecable, adopta un estilo fluido y sumamente pulido para expresar sus abundantes ideas. Este enfoque parece ser espontáneo, sin tropiezos, lo que le da un toque casi familiar.
Kore-eda se distancia del patriarca Ozu, transformando su película más adulta en un sólido antiOzu, utilizando una combinación de planos cortos y encuadres abiertos y cerrados sin seguir ninguna rigidez geométrica preestablecida.
Desborda un evidente desaprovechamiento de talento, incluyendo el brillante y vasto potencial de Trier, así como el triste talento de cada uno de sus personajes masculinos.
Impactante. La devastación, tanto inmediata como posterior, se manifiesta tanto en el exterior como en el interior, convirtiéndose en un diario íntimo en plena acción de lo que no se puede nombrar.
Explora a fondo las implicaciones de las teorías de Jean Baudrillard sobre la sociedad del simulacro, así como el proceso irreversible de desmaterialización que afecta nuestra percepción de la realidad.
Centra toda su tensa e intensa potencia conmovedora en el trazo de ese fascinante personaje juvenil femenino que representa a la vez el mejor modelo apátrida.