Se presenta como una historia ahorrativa y serena, reflejando la calma de su protagonista, así como la sensibilidad de su heroína inteligente. Es una obra maestra del relato cruel asiático, un antithriller que contrasta con los thrillers convencionales.
Esta película se presenta como una especie de compendio del cine del resurgido Wenders, mostrando en su desarrollo claros ecos y reminiscencias de sus obras más destacadas.
Desarmante obra maestra, un redescubrimiento y un reciclaje resurreccional del mejor neorrealismo italiano clásico, pero no un retorno, sino una retoma de sus elementos más esenciales.
Modesta pero muy segura opera prima que, con astucia, ofrece un enfoque alternativo como artista plástica y fotógrafa. Su estética escénica se centra en la ausencia de diálogo, apostando todo al poder del silencio.
Brillante drama minimalista en una bodega baldía que lleva a sus últimas consecuencias fílmicas irónicas y realistas críticas una obra extrema del teatro del absurdo y de la irrisión.
Rabiosamente bello debut se acoge a una futurista concepción del cine actual, ya no como arte narrativa, sino como teoría de las sensaciones fílmicas puras.
Supera cualquier tropiezo en el melodrama sentimental a través de un espíritu etéreo, enérgico y perspicaz, caracterizado por su pudor, delicadeza y aguda observación.
La película se presenta como un intento fallido de docuficción, abordando la desesperación de manera superficial y centrada en las penurias de la vida diaria, mostrando un constante vagar sin rumbo.
Reenfoca el sensible espesor sentimental de la convivencia diaria de una pareja mayor que se acerca a la senilidad, mostrando una cotidianidad rica en deseos, beligerante a su manera, y siempre mantenida a una distancia exquisita, sin perder su característico humor gris uruguayo.
Se presenta como un drama que se desarrolla con calma, evitando cualquier indicio de parateatralidad, y se complementa con una fotografía que crea una atmósfera elegante con tonos sutiles y colores pálidos.
Apasionado debut debe así buena parte de su vehemencia y de su conmovedora eficacia emotiva al conflicto dramático del pudor con el melodrama sutil e irreconocible.
Despliega con egregia soltura, ligereza y elegancia, un virtuosismo escénico, muy potenciado por las mejores películas recientes de Ozon con orígenes más o menos teatrales.
Este tercer largometraje se adentra con respeto y dedicación en las vidas de varios ancianos, quienes son los últimos moradores de la pequeña localidad montañosa de Kannogawa.
Cada nueva situación se presenta, se analiza y se observa desde múltiples perspectivas psicológicas, todas ellas diferentes y únicas, aportadas por cada uno de los personajes.
La película se desarrolla a través de largas conversaciones y sinceras revelaciones entre sus delicados personajes, creando una profunda introspección y una atmósfera poética.