Mundo duradero de la forma desdoblada pero vuelta coro de elogios destemplados a la gringa irritante y casi vacuo culto lamenombres vuelto seudoanalítico clip-dropping interminable.
Poderoso filme documental que se enfoca esencialmente en el proceso en sí. A lo largo de la historia, se han presentado múltiples introducciones y detalles que conducen a este desenlace inevitable, explorando todas sus implicaciones.
Una crítica que se siente anti-parental, con una fría fotografía que evoca un invierno ceniciento, aunque de repente se vuelve deslumbrante gracias al trabajo de André Turpin, acompañado de una música sutil y casi imperceptible.
Esta obra fusiona de manera intrigante un thriller conductual enigmático con un melodrama distorsionado, evocando una sutil farsa similar a la de Billy Wilder, y dejando una sensación de una sordidez retorcida que resulta, a la vez, sorprendentemente sublime.
Una exploración hermosa y moderna de la leyenda germánico-escandinava de Ondina, presentada de manera metaficcional, que resulta absorbente y inquietante.
Lleva hasta sus últimas consecuencias un desconcierto narrativo que recuerda a "Rayuela" de Cortázar, presentado como un homenaje sintético y sincrético a la famosa película de Richard Linklater, que se estructura en tres episodios.
Inextricable pero fascinante film saca el máximo partido a su prurito de extraterritorialidad bien calculada en todos los órdenes posibles, una extraterritorialidad dramática muy tensa e intensa.
El autor examina las dañinas conexiones entre los adictos, tanto en sus interacciones con los demás como en la lucha interna que confrontan consigo mismos.
Lila Avilés se establece como una excepcional cineasta mexicana, capaz de transmitir una profunda inquietud que emerge de los estímulos sensoriales y crea conexiones emocionales en múltiples direcciones.
El triángulo sexoisóseles logra narrar de manera extraordinaria una historia contemporánea llena de pasión y sentimientos encontrados, sin caer en el patetismo ni en la sensiblería.