Cine político de primera; certera crónica sobre los mecanismos ideológicos del racismo hecha con brillante tensión dramática sin concesiones, es un duro, intenso y brutal filme anti era Trump.
Se trata de otro cuento de hadas, acaso el más depurado en la carrera de Del Toro, que construye con enorme solvencia y ocio. Del Toro consigue un certero medio tono que hace homenaje al viejo romance con obstáculos tan fructífero en el cine mexicano de antaño.
Cada chiste visual, verbal o físico de Hazanavicius-Dujardin confirma que con otro director o actor habrían resultado chocantes. La farsa desmonta los mecanismos ideológicos del espionaje fílmico y su misoginia y racismo, a punta de carcajadas.
Al comprender bien los personajes, sin admirarlos, el filme hace resaltar a Lady Gaga, en papel tanto seductor como vulgar, yendo de lo conmovedor a lo siniestro.
Esta cinta se aprovecha de una tragedia social. A pesar de su estética llamativa, sin calidad artística, se presenta como un producto sensacionalista, cínico y con intenciones y resultados realmente deplorables.
El tono verosímil, en apariencia basado en documentos de los Warren, Dauberman lo aprovecha y el resultado supera a fraudulentas cintas de terror barato.
Es una provocación llena de crueldad y violencia que analiza una mente criminal. Por momentos ipnótica, no es tan eficaz como otras cintas del cineasta.
Lo mejor es el retrato de las estudiantes rodeadas de maldad; Guadagnino crea una inquietante película que se acerca a ser un equivalente contemporáneo del gran horror de Argento.
González ofrece una fascinante e intrigante fantasía, tan escasa en la actualidad por su carga sexual. Su fuerte carga emocional impacta a quienes se atreven a disfrutarla. Es un entretenimiento delirante, vibrante e inusual.
Spielberg, pues, hizo en menos de seis meses una loa sencilla y eficaz, una notable cinta, magistral sobre la intuición y la inteligencia (...) para enfrentar un traicionero poder político.
Tristemente 'Borg vs. McEnroe' desvela tras su pretendida trascendencia una esquemática banalidad. Quiso ser una cinta deportiva de primera. Quedó de segunda división.
Historia de papeles invertidos; McGuigan la aborda con cierta habilidad, aunque deja algunas situaciones sin resolver en la tormentosa vida sentimental de Grahame. Este fracaso se refleja también en la película.
El estilo visual deja mucho que desear, resultando en una película que se siente desigual. Se presenta como un thriller que en ocasiones carece de emoción y, en general, se torna casi trágico.
Dryere mantiene un equilibrio entre asustar y narrar; hábilmente crea una atmósfera, esencial para captar esas oscilaciones entre lo cotidiano y lo sobrenatural.
Sencillo, introspectivo, sin efectos ni estridencias, sólo el sensible pálpito de la vida filtrándose por la belleza de las imágenes. Chung logra una de las películas más conmovedoras en años.
Se agradece que esta cinta utilice con economía ejemplar elementos conocidos por el espectador, y los presente con fortuna e inspiración. Una satisfactoria producción, entretenida, bien hecha.