No verán al mejor Clint, sino a un cineasta emocionado por el personaje que describe. Su trabajo es meritorio en ejecución, pero su planteamiento resulta excesivamente idealista. Aún así, la huella del maestro es siempre firme.
Plomiza pedantería. El argumento carece de cohesión, el guión es prácticamente inexistente, y resulta esencial leer la sinopsis previamente para entender algo, ya que no hay conexión entre las escenas. Además, la película avanza a un ritmo extremadamente lento.
El trasfondo de la película se compone de historias repetitivas. Jackie Chan continúa demostrando sus habilidades, mientras que Jet Li aporta poco más que su habitual expresión seria.
Un trabajo entretenido, aunque algo confuso debido a la ruleta rusa en la que se enmarca la historia. Que la trama aspire a ser seria mientras presenta a estos dos personajes tan superficiales es un tema a parte.
Se deglute con cierta ligereza. Sin embargo, no se dejen engañar. No hay sorpresas impactantes ni una narración excepcional. Tampoco cuenta con un trasfondo con el que identificarse. Solo aparecen psicópatas bastante comunes.
La frescura y la sorpresa desaparecieron al concluir la primera entrega. A medida que los guionistas intentan complicar la trama, la historia se vuelve cada vez más confusa, lo que lleva a una pérdida notable de credibilidad y confianza.
Un efectismo que, precisamente por su descaro, va perdiendo efectividad. El final, rozando lo lamentable, confirma las sospechas del desfondamiento casi total.
Una película normal, que no vulgar, pero casi, en la mayoría de su trayecto. Sendero interminable hasta que sucede algo y, en medio, un desierto de casi nada.
La primera hora es completamente empalagosa, resbaladiza y densa, pero al minuto 55 suena el disparo de inicio, y la película se convierte en una intensa montaña rusa de emociones. La acción es vertiginosa y el desenlace alcanza un nivel apocalíptico, mostrando una gran destreza en su ejecución.
La historia resulta superficial y repetitiva, posiblemente por la preocupación de no decepcionar a los seguidores de Star Trek. Sin embargo, el valor del trabajo radica en su presentación, que es realmente espectacular.
Comienza con una atmósfera tensa y claustrofóbica que promete mucho. Sin embargo, conforme avanza la trama, esta intensidad se disipa, degenerando en propuestas poco originales.
Fuegos artificiales presenta una impresionante estética visual que, sin embargo, opaca un guión poco desarrollado. A pesar de eso, Jennings ha conseguido ofrecer una versión digna.
Depp nos envuelve con su carisma y habilidad, ofreciendo un trabajo sólido que explora los egoísmos personales. Además, la inclusión de Sparrow añade un toque especial a la narrativa.
Una historia insólita, bien construida, y con Jodie, que es una pedazo de actriz, pero al final, es que no lo pueden evitar. Todo se vuelve increíble, peliculero y vulgar.