Un trabajo entretenido, aunque algo confuso debido a la ruleta rusa en la que se enmarca la historia. Que la trama aspire a ser seria mientras presenta a estos dos personajes tan superficiales es un tema a parte.
Se deglute con cierta ligereza. Sin embargo, no se dejen engañar. No hay sorpresas impactantes ni una narración excepcional. Tampoco cuenta con un trasfondo con el que identificarse. Solo aparecen psicópatas bastante comunes.
La frescura y la sorpresa desaparecieron al concluir la primera entrega. A medida que los guionistas intentan complicar la trama, la historia se vuelve cada vez más confusa, lo que lleva a una pérdida notable de credibilidad y confianza.
Un efectismo que, precisamente por su descaro, va perdiendo efectividad. El final, rozando lo lamentable, confirma las sospechas del desfondamiento casi total.
Una película normal, que no vulgar, pero casi, en la mayoría de su trayecto. Sendero interminable hasta que sucede algo y, en medio, un desierto de casi nada.
La primera hora es completamente empalagosa, resbaladiza y densa, pero al minuto 55 suena el disparo de inicio, y la película se convierte en una intensa montaña rusa de emociones. La acción es vertiginosa y el desenlace alcanza un nivel apocalíptico, mostrando una gran destreza en su ejecución.
La historia resulta superficial y repetitiva, posiblemente por la preocupación de no decepcionar a los seguidores de Star Trek. Sin embargo, el valor del trabajo radica en su presentación, que es realmente espectacular.
Comienza con una atmósfera tensa y claustrofóbica que promete mucho. Sin embargo, conforme avanza la trama, esta intensidad se disipa, degenerando en propuestas poco originales.
Fuegos artificiales presenta una impresionante estética visual que, sin embargo, opaca un guión poco desarrollado. A pesar de eso, Jennings ha conseguido ofrecer una versión digna.
Depp nos envuelve con su carisma y habilidad, ofreciendo un trabajo sólido que explora los egoísmos personales. Además, la inclusión de Sparrow añade un toque especial a la narrativa.
Una historia insólita, bien construida, y con Jodie, que es una pedazo de actriz, pero al final, es que no lo pueden evitar. Todo se vuelve increíble, peliculero y vulgar.
Un videojuego de alto perfeccionamiento y poco más. Aparece Jessica Biel, y francamente ya da igual que haya historia, vivos, muertos, aviones o tanques.
En esta obra todo resulta muy convencional, aunque al mismo tiempo es entrañable y tierno, sin dejar de ser rebelde. Aunque no ofrece nada innovador, Raymond ha dirigido con dedicación, logrando una conexión profunda y un sentido de épica notable.
Un reflejo fiel de lo que fue la serie: jocosidad sobre las llamas sin llegar a la altura de Willis y un buen puñado de dólares en acciones contundentes con contenedores volando y explosiones por doquier.
Formidable Cate Blanchett, que en cada actuación se hace merecedora de Oscar tras Oscar. Es un filme valiente, duro y, sobre todo, muy desesperanzador.
Jon Hamm realiza una actuación destacable, al igual que el resto del elenco. Sin embargo, la trama presenta un claro descenso hacia el infantilismo, acompañado de un guión saturado de elementos excesivamente dulces.
Tambores antes del habitual susto, crujir de madera, sombras inquietantes y, sobre todo, una notable repetición y lentitud en la narración que se vuelve interminable.