Exceso de secundarios perdidos y una trama irritante por su falta de profundidad. Sin embargo, hay dos aspectos destacados: la fotografía es excepcional y las conversaciones filosóficas entre el cura y el rabino son interpretadas de manera sobresaliente por los dos Luthiers.
Necesitaría mayor presupuesto para lo que requieren los efectos especiales pero, aun así, tiene agarraderas para sobresalir. Se aúpa en una vuelta de tuerca final.
Desenlace desmesurado y pueblerino. Pero aún así, y a pesar de las excesivas dos horas de proyección la película tiene ritmo, cierta rapidez y actuaciones excelentes.
Filme sobre la familia como trasfondo, con la conflictividad social de escaparate y con un excelente guión llevado con excelsa brillantez ante la misma retina del espectador.
Mucha acción, pero poco contenido. Fuqua abandona el trasfondo y las motivaciones profundas de cada personaje, así como las del pueblo, y se centra más en el ruido llamativo y en el espectáculo.
No es un bodrio ni, desde luego, una obra de arte. Es una película de Walter Hill en combinación con Stallone. Es decir, guantazo va, guantazo viene, y no hay más ni se necesita más. Ya se sabe a lo que se va y esto es lo que te dan.
Wan ha utilizado en demasía los recursos habituales, aunque también ha evidenciado una notable creatividad. Ha logrado una cuadratura de un círculo ejecutada con gran destreza.
Su trama es muy simple y como suele suceder en esta clase de filmes, ni molesta ni estorba, solo resuelve problemas vespertinos y hace pasar un buen rato. Están hechas para eso.
El cierre de la serie supera un poco a la segunda, que fue un fiasco total, aunque se queda por debajo de la primera. En general, ninguna de las tres logra salir del purgatorio de las comedias en Hollywood.
The Rock [Dwayne Johnson] ha conseguido salir más o menos airoso por la originalidad del argumento y la ternura de cómo es tratado. Raspa la dignidad, que para los tiempos que corren, es mucho.
Idea enana, público enano. Un par de lances interesantes y poco más. Andan por ahí Mercy y Spader, pero su presencia no da para levantar nada, apenas una mueca.
Ñoñerías a cuatro ruedas. Si algo salva a la película es la actuación del coche, que supera con creces a los humanos. Ofrece salidas ingeniosas y trucos sorprendentes.