Wan ha utilizado en demasía los recursos habituales, aunque también ha evidenciado una notable creatividad. Ha logrado una cuadratura de un círculo ejecutada con gran destreza.
Su trama es muy simple y como suele suceder en esta clase de filmes, ni molesta ni estorba, solo resuelve problemas vespertinos y hace pasar un buen rato. Están hechas para eso.
El cierre de la serie supera un poco a la segunda, que fue un fiasco total, aunque se queda por debajo de la primera. En general, ninguna de las tres logra salir del purgatorio de las comedias en Hollywood.
The Rock [Dwayne Johnson] ha conseguido salir más o menos airoso por la originalidad del argumento y la ternura de cómo es tratado. Raspa la dignidad, que para los tiempos que corren, es mucho.
Idea enana, público enano. Un par de lances interesantes y poco más. Andan por ahí Mercy y Spader, pero su presencia no da para levantar nada, apenas una mueca.
Ñoñerías a cuatro ruedas. Si algo salva a la película es la actuación del coche, que supera con creces a los humanos. Ofrece salidas ingeniosas y trucos sorprendentes.
Se convierte en un drama que se vuelve denso e incómodo. Aunque su base sea sencilla y local, su capacidad camaleónica le brinda un atractivo adicional.
Desordenada y caótica, la película transmite una sensación de querer abarcarlo todo sin lograr nada en particular. Resulta ser un despliegue de pedantería que no aporta al resultado final.
Mungiu, con su estilo cinematográfico escueto, frío y abrumador, explora cómo una mentira y un acto deshonesto pueden tensar la moral del individuo. Esta dinámica muestra cómo un pequeño desvío puede ser cubierto por otro aún mayor.
Es un espléndido monumento a la cultura, que destila con grandeza por cada diálogo, por cada fotograma y cada escena de este filme que chorrea inteligencia y talento por cada poro.
Casi todo es entrañable en esta película. Tiene buenos tramos, pero en general resulta demasiado previsible y en ocasiones peca de excesiva ñoñería. A pesar de esto, es un trabajo simpático que destaca por la actuación del siempre estupendo Raúl Arévalo.
Es un relato desgarrador y, como tal, Aranoa lo ha intentado suavizar con el humor. La película tiene más capas que una cebolla. Una obra casi maestra.
Winograd realiza un trabajo notable, superando las expectativas dado que el eje de la comedia es muy americano y, por ende, un tanto decepcionante. Sin embargo, esos aspectos se pueden perdonar.
Es una película bastante regular, casi vulgar. El inconveniente principal es que todo resulta demasiado convencional. Destaca la actuación de Gummer, que es excelente, mientras que del resto poco se puede comentar que no sea la brillantez de Streep.
Aparece la transgresión en algunas escenas, conversaciones audaces y ciertos gags cómicos, pero la esencia de la trama resulta simple, monótona y vacía. Sin embargo, hay un salvavidas inesperado que rescata la película: Lebron James.