Es una película larga, pero fascinante. La narrativa es cautivadora y, además, resulta admirablemente precisa en su documentación del proceso creativo de Munch.
Escrita y dirigida por Tom Six, quien parece ignorar que el cine depende de la venta de palomitas, esta obra resulta ser un cruce incómodo entre 'Saw', 'Naked Lunch' y 'Bride of the Monster'.
'American Casino' y 'Capitalism: A Love Story' muestran imágenes más impactantes de los estragos humanos; sin embargo, Ferguson logra capturar con mayor eficacia a los responsables en Nueva York.
Una película de acción muy deficiente que se prolonga durante dos horas y media, sumergiéndose en un mar de bromas poco acertadas, diálogos desinteresados y vehículos destrozados.
Noé ha mantenido un perfil muy bajo desde su 'Irreversible' del 2022. Este rompecabezas épico y psicodélico reafirma su posición como el nihilista más imaginativo del cine.
La primera hora resulta entretenida. La diversión se transforma en una experiencia lúdica. Las animaciones por ordenador son cautivadoras, como es común en el género.
Un regreso bienvenido a la ciencia ficción cerebral que floreció en los 60, llena de ideas en lugar de efectos visuales. Pero también es insoportablemente parlanchina.
La rapidez mental y la inteligencia de John Cusack hacen de él una mala elección para interpretar al plano personaje protagonista, un hombre de familia conservador.
Los críticos la sitúan muy por debajo de 'Nosferatu' y 'The Cabinet of Dr. Caligari', pero la interpretación de Lon Chaney sigue siendo un hito del terror gótico.
El protagonista pasa una exagerada cantidad de tiempo gritando a su equipo de cocina y lanzando platos de comida contra la pared, lo que resulta más entretenido que las forzadas relaciones que dominan la mayor parte de la película.