Es, al menos en su recta inicial, un 'thriller' oscuramente juguetón, disfrutable por sus personajes de gestos ampulosos, sus juegos con las perspectivas o su hábil uso del 'cliffhanger'.
Dolan recupera su mejor inspiración en televisión, insistiendo gloriosamente en imbuir sus imágenes de fuerza expresiva y un romanticismo casi desesperado.
Potente propuesta. Un relato que ofrece una profunda reflexión sobre temas actuales, con personajes bien construidos y una narrativa envolvente. La dirección es sobresaliente y la banda sonora complementa a la perfección las emociones que se despliegan en pantalla. Sin duda, una obra que deja huella.
Una película profundamente perezosa. Es posible hacer cine de calidad a partir de fórmulas, pero en este caso, la adherencia a los tópicos de la superación de perdedores se acerca al cinismo.
Acción espectacular, personajes más grandes que la vida y latigazos de tragedia y oscuridad. Nunca antes se ha visto mejor en una pantalla, con una calidad impresionante, destacando a la mayor estrella que ha surgido de cualquier deporte.
Un drama sobre baloncesto que carece de la grandeza típica del género, ya que casi no se observa un balón rebotando en la cancha. Esto se debe en parte a que Soderbergh parece buscar un enfoque más intimista.
Misterio sobrecogedor con una Lily Gladstone nuevamente imponente. Serie admirable, raro caso de 'true crime' ficcional sensible, en absoluto ajeno a los escalofríos de género, pero matizado en su retrato de personajes.
Cuenta con un tema principal a medio camino entre lo neoclásico y lo electrónico, obra del productor Rone. Grandes referentes traducidos en resultados destacados.
Más inquietante que la pura ficción, no es tanto un estricto docudrama como un intenso thriller, a veces casi fantástico o de terror, que se entrelaza en una densa madeja de amor tóxico.
Ni siquiera la destacada actuación de Anne Hathaway logra compensar la falta de propósito y claridad de esta historia. Además, carece de ingenio en su escritura. A nivel de dirección, frecuentemente muestra una marcada indiferencia.
Una historia interesante, pero que se siente excesivamente prolongada y compleja. Falta la precisión que caracterizan a los dramas más convencionales. Al final, no logra ser la gran serie que podría haber sido.
Un retrato de la duplicidad que tiene mucho de ironía ácida. Habría sido fácil hacer una sátira grosera, pero esto es algo diferente, más humanista y contenido, filmado con seguridad y sin excesos.
Si algunos volvemos a 'Benjamin Franklin' semana a semana, no será por esos guiones razonablemente sofisticados ni la loable artesanía de Van Patten. Será por disfrutar de un Douglas que disfruta claramente trabajando.
Lamentablemente, 'The Crown' no tiene comparación. La excepcional Michelle Pfeiffer, en su papel de Betty Ford, es lo único que evita que este drama histórico caiga en un completo desastre.