Sencilla y sentida, 'Una escuela en Cerro Hueso' tampoco sería lo que es sin la presencia de la pequeña Clementina Folmer, cuya interpretación desborda naturalidad y una precisión emocional extraordinaria.
Termina haciendo equilibrio sobre el filo de su propio verosímil y se excede en la acumulación de giros, sorpresas y vueltas de tuerca. Aun así nunca pierde la punta del hilo en la maraña de su trama, ni la atención del espectador, manteniendo alta la tensión del relato hasta el final.
Una película que recuerda el estilo de Terrence Malick, aunque con menos profundidad. Se asemeja a 'Solaris', pero carece de la genialidad de Tarkovsky. También puede compararse con 'Ad Astra', aunque no logra ser tan efectiva. Es una propuesta interesante, pero se queda a medio camino.
Los muchos ingredientes de la película de Neil Burger mantienen al inicio un moderado equilibrio. Sin embargo, a medida que se suman complejidades al asunto, también se va haciendo más evidente la superficialidad con que son tratadas.
Respeta los elementos litúrgicos de una de las series cinematográficas más destacadas de la historia del cine. Y vuelve a manejar con equilibrio las herramientas de la acción y el humor.
Remake no declarado de 'Alien', que se centra en imprimir ritmo a la aventura espacial. Lo único que cambia entre ambas películas son los detalles y, por supuesto, la habilidad de cada director para manejar los recursos.
El regreso de Ridley Scott a la saga Alien es impactante. Su enfoque inicial ofrece una nueva perspectiva, al integrar numerosos elementos del relato religioso.
Logra sostener el producto no sólo en términos comerciales, sino sobre todo en lo narrativo y estético, sin lesionar ni debilitar el espíritu de la saga.
El camino que sigue la película para provocar miedo es la búsqueda del impacto inmediato. Esta aspiración deja en un segundo plano la creación de climas, relegándola a un lugar menos importante dentro de las prioridades narrativas.
Con el estreno de la cuarta entrega de la saga REC, el cine español vuelve a mostrarse como una plaza importante en la producción de cine de terror, al mismo tiempo que confirma a Jaume Balagueró como uno de los directores más eficaces del género.
La película logra transmitir su impacto al espectador, a pesar de contar con dos actos que, aunque están cuidadosamente elaborados desde un punto de vista técnico, carecen de la calidez emocional necesaria.
Aunque tiene un primer tercio muy innovador y sigue siendo una comedia encantadora, queda la sensación de que 'El loro y el cisne' podría haber sido una película realmente destacada.
Burda en lo cinematográfico y falsamente biempensante, 'En la mira' se cansa de transgredir su propio verosímil con tiroteos absurdos en donde los héroes parecen invulnerables.
Gillespie reconstruye las diversas situaciones del caso, siempre con la intención de tratarlas con humor y ligereza. Este objetivo lo logra parcialmente, dada la complejidad de los conceptos financieros.