Con una estética que remite al mundo del cómic, 'John Wick 4' cierra con dignidad una saga que volvió a mostrar que es posible narrar con gracia desde el puro movimiento.
Aunque no logra alcanzar los altos niveles de los episodios originales de 'Shrek' o 'Madagascar 3', este nuevo panda permite a los estudios Dreamworks consolidar una de sus sagas animadas más equilibradas, apta para todo público.
De manera inevitable, las típicas referencias de la saga se miran cada vez más en el espejo. Sin llegar a estropear del todo el resultado, el mayor error es abandonar el tono caricaturesco.
'Holy Spider' se ve atrapada en la necesidad de transmitir un mensaje político. Aunque esta intención es válida, termina por debilitar la obra cinematográfica.
Aunque no está a la altura de la relectura fascinante que Green ofrecía en el comienzo de su trilogía, 'La noche final' presenta un elemento que permite reflexionar sobre las reacciones de quienes sufren algún tipo de victimización.
Ducournau logra crear una obra visualmente impactante y cautivadora, aunque su enfoque meticulosamente calculado resulta evidente desde lejos. Por esta razón, muchos críticos han señalado un vínculo con el estilo de Cronenberg.
Narrada con habilidad, aunque siguiendo al pie de la letra todos los pasos del "manual básico del policial", 'Yo soy todas las niñas' intenta incluir en su narrativa todos los elementos esperados en un relato de este estilo y origen.
Cuenta con unos cuantos puntos a favor que revalidan los elogios que el director sueco cosechó con sus películas anteriores. Igual que en aquellas se trata de historias encapsuladas en universos de claroscuros en los que el blanco y el negro se entrelazan en un delicado balance.
Desde el comienzo, los actores muestran señales claras de sobreactuación, a menudo impulsados por un guión que cae en lo efectista y, en otros casos, por pura convicción.
Sencilla y sentida, 'Una escuela en Cerro Hueso' tampoco sería lo que es sin la presencia de la pequeña Clementina Folmer, cuya interpretación desborda naturalidad y una precisión emocional extraordinaria.
Termina haciendo equilibrio sobre el filo de su propio verosímil y se excede en la acumulación de giros, sorpresas y vueltas de tuerca. Aun así nunca pierde la punta del hilo en la maraña de su trama, ni la atención del espectador, manteniendo alta la tensión del relato hasta el final.
Una película que recuerda el estilo de Terrence Malick, aunque con menos profundidad. Se asemeja a 'Solaris', pero carece de la genialidad de Tarkovsky. También puede compararse con 'Ad Astra', aunque no logra ser tan efectiva. Es una propuesta interesante, pero se queda a medio camino.
Los muchos ingredientes de la película de Neil Burger mantienen al inicio un moderado equilibrio. Sin embargo, a medida que se suman complejidades al asunto, también se va haciendo más evidente la superficialidad con que son tratadas.
Respeta los elementos litúrgicos de una de las series cinematográficas más destacadas de la historia del cine. Y vuelve a manejar con equilibrio las herramientas de la acción y el humor.
Remake no declarado de 'Alien', que se centra en imprimir ritmo a la aventura espacial. Lo único que cambia entre ambas películas son los detalles y, por supuesto, la habilidad de cada director para manejar los recursos.
El regreso de Ridley Scott a la saga Alien es impactante. Su enfoque inicial ofrece una nueva perspectiva, al integrar numerosos elementos del relato religioso.