'Great Freedom' no duda a la hora de darle forma a una historia llena de aristas duras y conmovedoras, sin que eso se convierta nunca en un calvario para el espectador.
Winograd filma clones y sus películas pueden definirse como no-lugares cinematográficos en los que el contexto no importa. Tal vez por eso sus películas conectan cada vez mejor con el público masivo.
Consigue transmitir una mirada positiva que tiene en la esperanza su principal combustible, a pesar de los obstáculos que el propio sistema va poniendo en el camino de los personajes. Al mismo tiempo, tampoco puede evitar cierta candidez en la representación.
Que un director negro rescate y destaque la importancia de esta historia de tres blancos comprometidos activamente en la lucha por los derechos de los negros es justamente el mayor acto político de esta película, que en lo narrativo no escapa a las convenciones de su género.
La nueva película del director de 'Memento' e 'Interestelar' vuelve a trabajar con paralelismos temporales, pero en este caso no al servicio de un relato fantástico, sino de un episodio bélico constitutivo de la identidad británica, al que le aporta espectacularidad.
La nota disonante de la película de Garenq se manifiesta en ciertos aspectos, en particular en el uso de los flashbacks, que parecen más destinados a subrayar lo superfluo que a enriquecer la narrativa. Además, su intención parece ser únicamente despertar la sensibilidad o el morbo del espectador.
El punto débil de films como 'Snowden' radica no en el relato de los hechos en sí, sino en la intención de presentar su versión de la historia de manera tan contundente que parece buscar una representación infalible de la realidad.
Un catálogo de destrezas cinematográficas de alta complejidad, pero cuyo aporte al film no siempre resulta positivo, empezando sus agobiantes planos secuencia filmados con una lente gran angular.
El director opta por una sordidez artificial que no hace justicia a una historia que ya cuenta con méritos suficientes para permitirse el lujo del efectismo.
Hay una pulsión vital en el personaje protagónico que lo impulsa hacia adelante, llenando cada instante de acción y ocupando toda la pantalla. Esto evita que la historia se deslice hacia los clichés típicos de "una película de robos de bancos".
El homenaje se transforma en algo más parecido a las alabanzas y los halagos, aunque no logra hacer justicia a lo que se considera la verdadera historia.
Más allá de la experiencia interesante que ofrece la actuación de Joaquin Phoenix como un Jesús poco convencional, la película no logra ir más allá de ser una obra pastoral.
'La vida a oscuras' logra presentar de manera efectiva al personaje y desvelar la complejidad de su labor. Destaca especialmente en su habilidad para transmitir al público una pequeña muestra de la pasión que lo motiva a llevar a cabo una misión casi pastoral.