El principal mérito de los directores radica en la habilidad de manejar el crescendo dramático de forma eficaz, haciendo que todas las líneas de tensión confluyan en un punto de quiebre que se permite ir más allá de sus propias convenciones.
'Azor' elabora su intriga con maestría, manteniendo un ambiente opresivo a través de una intensa acción dramática, una fotografía excepcional y una banda sonora increíblemente efectiva.
Esta segunda parte se muestra eficaz para trasladar al público las emociones y el miedo de sus personajes y logra introducir ciertos elementos que le aportan un plus al viejo combo conocido.
Como una fábula, un poco a la manera de Forrest Gump, la figura de Tammy Faye es usada como vehículo para atravesar las diversas contingencias históricas. La diferencia es que ella, (...) está lejos de la simpleza del personaje de Tom Hanks.
'Minamata' ofrece una labor fotográfica preciosista basada en un delicado uso del color. Y sobre todo, la clara decisión de no ceder a la tentación miserabilista para abordar una cuestión que, en manos de otro, podría haberse convertido en un campo minado de abyecciones.
Crea criaturas emocionalmente complejas, tan capaces de fallar como de actuar con la nobleza más conmovedora, haciendo que cada lágrima que el espectador derrame por ellos merezca haber sido llorada.
'Dark Phoenix' se torna excesivamente seria y trágica, con giros dramáticos que pierden la espontaneidad y se vuelven mecánicos. A partir de este punto, la historia se siente intrascendente y el verdadero corazón de la película apenas logra sostenerse mediante la acción y la pirotecnia.
Chaves no demuestra ninguna virtud como cineasta más allá de los requisitos mínimos que debe cumplir cualquier aspirante a hacer películas en Hollywood.
El desliz de Guadagnino no radica en su intento de distanciarse de la obra que buscaba adaptar, sino en la inclusión excesiva de subtramas que parecen querer alcanzar el nivel de subtexto.
Construida a partir de la comedia, la película no se limita a narrar detalles graciosos, sino que se permite indagar en zonas menos visibles pero fundamentales de la anécdota.
Aunque su propuesta no sea original y siga una estructura narrativa de “sketches” de terror, es evidente que 'El conjuro 2' supera considerablemente a la mayoría de las películas del género que se suelen estrenar.
El humor del film escrito y dirigido por Shane Black recurre al absurdo de forma sencilla y fluye con naturalidad desde el comienzo hasta el final, sin restar protagonismo a la acción ni a la trama policial, que también posee su dosis de locura.
Ricardo Darín y Oscar Martínez protagonizan una historia ambientada en el Lejano Oeste, en el contexto de la dictadura militar. La película presenta elementos ideológicos que resultan discutibles.
Jolie no se permite desviarse ni un centímetro del destino dramático que ha establecido para narrar esta historia, lo que conduce a una reducción de sus intenciones poéticas a la más evidente de las literalidades.
Abunda en exitosas escenas de miedo, incluyendo un par que pueden afectar a los impresionables. Pero 'Annabelle' vuelve a fallar en la misma instancia que su antecesora, el tiro del final, donde la idea cristiana del sacrificio vuelve a ser (otra vez) el centro del asunto.
Termina revolviendo el cajón de las ideas viejas, las convenciones y las fórmulas probadas ya mil veces, sin preocuparse por darles una lavada de cara mínima para que parezcan, si no nuevas, al menos otra cosa.
Si algo había mostrado Ben Affleck en sus dos primeras películas como director era coherencia. A diferencia de lo mencionado, en 'Argo' se permite combinar géneros diversos, lo que da como resultado un híbrido en el que se aprecian las costuras.