La película se aleja del diálogo innecesario y de los discursos reveladores, optando por contar su historia a través de las acciones de sus protagonistas. Aunque estas acciones son numerosas, no generan más interés que las de la vida cotidiana de cualquier persona.
Un juego que logra poner los pelos de punta. Es un ejemplo destacado de un cine que consigue integrar, con éxito, las interfaces gráficas de diversas plataformas digitales en su narrativa, reflejando así la realidad de la vida social actual.
En su riqueza narrativa, 'Mate-me, por favor' se torna kuleshoviana gracias a los juegos de montaje, a veces excesivamente gráficos. La película y su estreno reflejan de manera urgente una perspectiva sobre el estado actual del mundo.
Entre los muchos logros de esta agridulce comedia italiana está el de retratar de un modo extraordinario el paso del mundo de la infancia al de la adolescencia de su protagonista.
Filmado con elegancia clásica, el segundo largometraje de Mitchell no esconde sus monstruos, no sobreactúa los golpes de efecto ni explica lo que no es necesario. Y en el camino traza de manera magistral un vívido retrato social.
Hay algo de exceso, un problema de ritmo demasiado laxo, algo curioso en un relato con tanto peso de lo musical. El cuento se hace largo y no pocas veces redundante.
Aunque habla de un protagonista, Nicolás, la estructura del arco dramático que traza el film bien puede trasladarse a casi cualquier joven. Al mismo tiempo, esta cuarta película de la directora de 'Una semana solos' es también una nueva versión del mito edípico.
Rejuntado de todas las convenciones de las películas románticas para adolescentes y los dramas familiares, el film de Cutler recorre todos los clichés del cine comercial. Se siente como una recopilación de lugares comunes, lo que lo convierte en una experiencia poco original.
El uso de subtítulos en Ragazzi se convierte en un vehículo para una poesía ostentosa. Sin embargo, hay un notable descuido formal en la sintaxis, ortografía y puntuación, lo cual resulta sorprendente en un director que generalmente presta atención al buen uso de las herramientas del lenguaje cinematográfico.
Es imposible no ver el film de Sironi sin reconocer de inmediato su legítimo lugar dentro de la genealogía del cine italiano, en particular en la rama que nace en el neorrealismo.
Exponente de una suerte de realismo mágico europeo, 'Mujer en guerra' trenza la crítica social y un registro a veces fantasioso con las buenas intenciones y los mensajes morales subrayados.
Es un film de cálculo, en el que cada elemento ha sido pensado para conmover al espectador, pero también a los miembros de la Academia que eligen las candidatas a los Oscar.
A pesar de las situaciones límite que enfrenta el joven protagonista, el guion evita caer en el miserabilismo de dejarlo sin salida. Este gesto noble logra atenuar la tragedia implícita en el relato.
Ambientado en la Sudáfrica actual, el policial se conecta con los crímenes cometidos durante el apartheid. Temas como “impunidad”, “culpa”, “juicio” y “venganza” son planteados en este film, que adhiere a la idea de que sin justicia no es posible un auténtico perdón.
La película se torna sádica y explícita de manera inesperada y sin justificación. Esta búsqueda de impacto y conmoción parece dar lugar a una especie de traición, evidenciando un juego de manipulación que resulta complicado de perdonar.