Aunque habla de un protagonista, Nicolás, la estructura del arco dramático que traza el film bien puede trasladarse a casi cualquier joven. Al mismo tiempo, esta cuarta película de la directora de 'Una semana solos' es también una nueva versión del mito edípico.
Rejuntado de todas las convenciones de las películas románticas para adolescentes y los dramas familiares, el film de Cutler recorre todos los clichés del cine comercial. Se siente como una recopilación de lugares comunes, lo que lo convierte en una experiencia poco original.
El uso de subtítulos en Ragazzi se convierte en un vehículo para una poesía ostentosa. Sin embargo, hay un notable descuido formal en la sintaxis, ortografía y puntuación, lo cual resulta sorprendente en un director que generalmente presta atención al buen uso de las herramientas del lenguaje cinematográfico.
Es imposible no ver el film de Sironi sin reconocer de inmediato su legítimo lugar dentro de la genealogía del cine italiano, en particular en la rama que nace en el neorrealismo.
Exponente de una suerte de realismo mágico europeo, 'Mujer en guerra' trenza la crítica social y un registro a veces fantasioso con las buenas intenciones y los mensajes morales subrayados.
Es un film de cálculo, en el que cada elemento ha sido pensado para conmover al espectador, pero también a los miembros de la Academia que eligen las candidatas a los Oscar.
A pesar de las situaciones límite que enfrenta el joven protagonista, el guion evita caer en el miserabilismo de dejarlo sin salida. Este gesto noble logra atenuar la tragedia implícita en el relato.
Ambientado en la Sudáfrica actual, el policial se conecta con los crímenes cometidos durante el apartheid. Temas como “impunidad”, “culpa”, “juicio” y “venganza” son planteados en este film, que adhiere a la idea de que sin justicia no es posible un auténtico perdón.
La película se torna sádica y explícita de manera inesperada y sin justificación. Esta búsqueda de impacto y conmoción parece dar lugar a una especie de traición, evidenciando un juego de manipulación que resulta complicado de perdonar.
Este segundo trabajo como director del actor británico Harry Macqueen es sobrio, preciso y, sobre todo, emotivo por su fondo y no por su forma. Y en eso tienen mucho que ver los trabajos modestamente soberbios de la pareja protagónica, Colin Firth y Stanley Tucci.
Busca articular en el tiempo el devenir de una historia de amor de la misma forma en que Richard Linklater lo hizo en la saga que comienza en 1995 con 'Antes del amanecer'. Pero lo hace de forma menos orgánica.
Con un estilo de animación 2D tradicional y un diseño exquisito, la película de animación nominada al Oscar se presenta como un fascinante viaje en el tiempo.
Colin Farrell y Brendan Gleeson no solo brindan excelentes actuaciones tanto individuales como en conjunto, sino que también aseguran una propuesta que logra sorprender y conmover en igual medida.
Consigue convertir una historia clásica en una metáfora social muy actual, en la que el respeto por la naturaleza entra en colisión con los intereses del poder económico.