Construida desde la empatía, la ópera prima del productor Matt Ratner como director tiene como su herramienta más poderosa la pareja protagónica, formada por Ben Schwartz y el gran Billy Crystal, quienes muestran una química excepcional.
En su interesante debut como director, Gonzalo Maza retrata con humor e ironía el vínculo entre dos mujeres jóvenes, atravesado por múltiples circunstancias.
Filmada de manera clásica, la película emplea una paleta de colores apagados que contribuye a crear la atmósfera de un antiguo desván donde se desarrolla la historia. Mantiene un tono de melancólica nostalgia, que es interrumpido de forma acertada por sutiles toques de humor.
La nueva versión combina acción en vivo con animación tradicional, representa una apuesta artística de riesgo y se propone como una fábula tradicional, que toma sensible distancia del vértigo vacuo del cine industrial actual.
'Creed', al igual que 'Rocky', trasciende el género de boxeo y se presenta como un conmovedor drama. Es una película que nos invita a llorar con intensidad y placer, algo que se debe en gran medida a la presencia de Stallone.
La habilidad del actor y director para crear situaciones cómicas y disparar chistes de manera constante hace que esta segunda parte de Ted sea entretenida, mientras el muñeco lucha por ser considerado un "individuo". Sin embargo, hay una cierta moralina que intenta agregarle un "contenido" que no encaja del todo con el film.
Si algo se salva de la caída hacia lo convencional es el encanto de Lily Collins. En el camino queda la ilusión de una buena comedia romántica convertida en otra de tantas.
Comedia francesa al estilo americano o comedia americana con toques franceses, resulta en una película híbrida que apenas logra encontrar un equilibrio en ese camino.
La narración, con un perfil clásico, y los ingeniosos contrapuntos entre los personajes convergen para convertir 'Cena de amigos' en un entretenimiento muy agradable. Sin embargo, es importante señalar una cierta tendencia al abuso de fórmulas.
Ese desarrollo sobre el eje temporal está lejos de ser arbitrario: merced a conexiones no siempre directas que se establecen a partir de su coincidencia geográfica, acaba dándole forma a un verdadero devenir vinculado al flujo de la Historia.
'Los tipos malos' realiza un ejercicio que por vía de la comedia vuelve a oponer (de manera modesta, claro) las filosofías de Hobbes y Rousseau, en la disputa por establecer si la bondad o la maldad es lo que define el fondo de la naturaleza humana.
Sobre el final, sin embargo, Jóhannsson opta por hacer que lo que hasta ese momento solo había sido sugerido en el fuera de campo pase a ser explícito. Esta decisión, aunque añade impacto, también reduce la profundidad de la narrativa.
En 'Cazadores de trufas', el tiempo parece haberse detenido, y los directores resaltan esa sensación, ya que la existencia sencilla de los personajes provoca un inquietante contraste con las escenas que exhiben el ostentoso mal gusto asociado al comercio de las trufas.
Sobre esa frontera nada imprecisa tracciona 'Space Dogs' para contar una historia que, como si se tratara de una novela de Dostoievski pero con perros, tiene mucho más de trágica que de heroica.
Una experiencia narrativa cercana a los primeros filmes de Lisandro Alonso. Al igual que en ellos, se busca poner la cámara y todos los recursos cinematográficos al servicio de retratar a un personaje único, solo y alejado de toda compañía.
Aunque parte de una premisa muy interesante, la película recurre a varios lugares comunes del cine de John Carpenter, Sam Raimi y Wes Craven. Sin embargo, se guardan un final grandioso, una carnicería con un toque original.