Incluso para los estándares de Malick, 'The Tree of Life' representa algo extraordinario. Su trabajo más simple y más desafiante. El resultado es arte en el cine en su grado más puro.
Es un intento de hacernos reconsiderar qué es exactamente en "heroísmo", de pensar más allá de los limitados parámetros que han llevado a muchos a confundir el patriotismo con el arte.
Tras someterse a algunas mutaciones poco afortunadas en los últimos años, la atribulada saga Marvel consigue la precuela elegante e inteligente que merece en 'X-Men: First Class'.
The Holdovers' pretende que salgas del cine exudando alegría navideña y, posiblemente, una renovada fe en la humanidad, pero lo único que queda, en realidad, es un abrumador olor a autosatisfacción. Apesta a falta de sinceridad.
El problema más flagrante es que 'Golda' nunca sobrepasa el nivel de un mero escaparate actoral, careciendo de una interpretación más profunda y desafiante de la historia.
La simplicidad de lo que narra Eastwood parece encajar con su estilo sencillo y austero, aunque, francamente, un poco más de complejidad no habría ido mal.
Un descarado proyecto de vanidad que lucha por convertir su bella inercia en una virtud. 'By the Sea' siempre ofrece algo estimulante para la vista y el oído, incluso cuando te deja el corazón y la mente fríamente indiferente.
Desde 'X-Men 2' de 2003 que este cineasta no había aprovechado con tan poco esfuerzo su talento para los comics, su capacidad para extraer una resonancia emocional, una poesía pop y (crucialmente) un humor astuto.
Un delirio de la vieja escuela sensacionalmente entretenido y uno de los thrillers más inteligentes y más visceralmente eficaces de los últimos tiempos.