A los seguidores de la obra de Clarke probablemente les complace ver esta historia llevada a la pantalla. Sin embargo, su atractivo puede no trascender más allá de los aficionados a la novela.
Los dos episodios enviados a los críticos presentan una mezcla confusa, que va desde momentos de brillantez hasta fallos notables, sobre todo en lo que respecta al guión y las actuaciones.
La miniserie de Lifetime, que sigue la historia de Lizzie Borden, es un completo fiasco, salvo por las extraordinarias actuaciones de sus dos protagonistas.
A pesar de su evidente petulancia, que no llega a ser totalmente evidente hasta el tercer episodio, es fácil engancharse al drama culebronesco de 'Una vacante imprevista' y admirar algunas de sus interpretaciones.
La miniserie carece de vitalidad, presentándose más como una conferencia rigurosa que se ve de vez en cuando interrumpida por momentos de acción mal ejecutados.
Una metáfora realmente poderosa y provocativa. La sátira de Honda es mordaz, con personajes que se resignan a vivir bajo la constante amenaza de sufrir un cataclismo.