Una crónica detallada de la vida y la obra de la artista sueca, y a veces mística, Hilma af Klint que defiende de manera interesante que habría que reescribir la historia.
Una película dulce y a veces satírica que ridiculiza las prácticas modernas de crianza de los hijos e incluye suficientes detalles sobre los personajes para hacer de Leo todo un sabio creíble de la Nueva Era.
Justo lo que toda película infantil necesita: chirriantes chistes sobre análisis textual postestructural. Estos roedores tan cultos son sorprendentemente intercambiables.
Hay un par de bromas que realmente funcionan. Sin embargo, no vale la pena ir a verla. Prácticamente no hay elementos que la destaquen o la hagan recomendable.
Nicolas Cage continúa su curioso camino al participar únicamente en las películas menos inspiradas. En esta ocasión, nos presenta una obra que carece de sustos y ingenio, dejando mucho que desear.