Dietrich está asombrosa. Su actuación brilla con una intensidad que cautiva al espectador. La interpretación de Emil Jannings también es notable, aportando una profundidad a la trama que enriquece la experiencia cinematográfica.
Se mantiene como un gran musical que combina estilo y sordidez. Liza Minnelli y Joel Grey ofrecen actuaciones electrizantes; además, la coreografía y el trabajo de cámara de Bob Fosse son realmente deslumbrantes.
Hay mucha historia fascinante aquí y Roth y De Niro la presentan de forma competente a través de un hombre, pero para ser una película tan larga, es sorprendentemente superficial.
Una historia sobre la moralidad y los medios, agudamente observada, bien interpretada y dirigida con cariño, que resuena mucho más allá de su localización en los años 50.