Con mucho humor y muchísimo color, detrás de este circo con animales y todo hay un cuento profundamente humano. Sería deseable ver la película (o la trilogía completa) más allá del sello Marvel o las modas.
A partir de una fábula aparentemente conocida, Petzold logra retratos humanos complejos sin caer en lo discursivo. De eso se trata, finalmente, la gran potencia del cine.
Es un grupo de actores a los que queremos mucho. Son carismáticos, pronuncian frases memorables, hacen chistes y, sobre todo, se aprecian entre ellos. Si no regresan, los extrañaremos.
'Sonic' no es mala, simplemente no es. Construye un bastidor de historia para disponer de escenas de acción que ya sabemos cómo terminarán, y cierra el asunto con una declamación sobre la amistad.
Es excelente en todos los aspectos técnicos y estéticos. Dirige un notable realizador de westerns modernos, James Mangold, un director que merece una reevaluación seria.
El film cumple con los aspectos biográficos necesarios para explorar su tesis, y eso es suficiente. Hanks es el único actor que logra aportar humor sin caer en la exageración.
Hay más de una modificación respecto del original, pero el acierto radica en que son correcciones que otorgan un peso propio al film sin traicionar el espíritu del original. Sin embargo, en varios momentos, la duración se siente excesiva.
El empleo de los recursos cinematográficos, los encuadres, las locaciones y lo meramente “técnico” en general es de una inventiva gigante. Emoción pura y genuina.
La película ajusta adecuadamente lo necesario para mantenerse fiel tanto en espíritu como en la historia a la obra original. Es igual de buena y, al mismo tiempo, diferente.
Solo la primera secuencia basta para evidenciar que esta película emplea los recursos del género con un propósito diferente. El director ha conseguido crear una obra destacable que, además, otorga un nuevo significado a la obra literaria original. No es un logro menor.
Hay de todo, y hay humor y nostalgia. Más allá de que Boyle puede, en este mundo y gracias al punto de vista alucinado de sus personajes, hacer todo lo que se le ocurre con la cámara, la luz y el montaje, se nos muestra que el tiempo nunca regresa.
La película padece de ciertos problemas de ritmo, sin embargo, Stiller y Adams, interpretando a padre e hijo, logran algo excepcional. Stiller se destaca como un gran actor gracias a su talento como comediante.
Está contada con una sensibilidad y un humor poco comunes. Los lugares comunes que aparecen aquí y allá molestan poco porque la autenticidad del juego hace de las situaciones algo único para el espectador.