En perspectiva, este film se presenta como desparejo y en ocasiones carece de un buen timing cómico. Sin embargo, cuando logra conectar, como en la secuencia de ensayos, en su autoconciencia total y en el final después del final, lo hace de manera impactante.
Las hazañas técnicas del film no son exhibicionistas, sino que contribuyen de manera significativa al desarrollo de la narrativa, como si se dibujaran con naturalidad. Es una de las mejores obras de un maestro del cine, lo cual es un gran elogio.
Realizado, aunque parezca redundante decirlo, con veneno y ganas de divertirse, dos características del cine de Aldrich, siempre al filo del grotesco pero siempre incómodo. De esas películas que hay que ver.
El talento del realizador para construir un guión que, a través de viñetas, mantiene en todo momento una narrativa fluida, se hace evidente al final, cuando uno de los personajes considerados "inútiles" decide dejar el pueblo en busca del arte. Es una película clave.
La película de Mann es una obra maestra no sólo por su modernísimo guión sino que a través de esas peripecias logra pintar un paisaje social y espiritual alejado de la romantización aventurera de la conquista del Oeste.
Es una película que, en diversos momentos, logra ser muy cómica y presenta personajes interesantes. Aunque hay instantes en que la comedia decae, en general es una experiencia válida y sin restricciones.
Lo que esta animación repleta de hallazgos nos revela con humor es que nuestras imperfecciones se han acentuado. Es un enfoque muy sombrío, pero resulta increíblemente divertido.
Esta segunda temporada es más oscura y, al mismo tiempo, se inclina más hacia el ridículo en la construcción de los personajes. La serie parece haberse quedado sin novedades y uno termina esperando el siguiente chiste antes que conectarse emocionalmente con los personajes.
Es una gran pesadilla visual con un esquema narrativo que se compone de momentos, a menudo desconectados. Sin embargo, en medio de la destreza técnica y la meticulosa artesanía, se revela la certeza de que el cine todavía tiene algo que comunicar.
Lo que distingue esta animación solo para adultos de otras es su estilo, caracterizado por momentos de intensa psicodelia y una elección de diseños y colores que se aleja de cualquier tradición. La producción combina perversión, delirio y una belleza plástica única.
Esta película es una adaptación de la novela satírica "El congreso de futurología", de Stanislav Lem. El tono de Lem es el de un cartoon disparatado e hiperbólico; el de la película es más reflexivo y dramático.