Cuando Resnais se encontró con Arditti, Azéma y Dussollier, creó una troupe capaz de hacer películas extrañas y experimentales, pero con mucho corazón. Aquí solo conocimos algunas, pero todo empezó antes, con Mélo.
Todo es artificio pero nada es artificial. Y si bien todos vieron hasta el cansancio a Kelly con el paraguas, todos los personajes tienen su gran momento. La felicidad es una película así.
Hay ciertos vicios característicos de las producciones de HBO que contradicen las novelas de Erle Stanley Gardner sobre el personaje. A pesar de esto, resulta atractiva.
Lo que invalida a esta película es su enfoque en personajes famosos, que se limitan a actuar anécdotas que resultan tediosas para el cinéfilo y poco comprensibles para quienes no están familiarizados con las referencias. Es una película más de un director que aún merece algo de crédito.
Pros y contras: la acción está muy bien elaborada y presenta todos los lugares comunes que Hollywood utiliza para provocar emoción; es complicado no sentir entusiasmo ante algunas secuencias.
Es evidente que Allen reflexiona sobre el tiempo, el ayer y los recuerdos, y propone una especie de edad de plata que, a pesar de sus inconvenientes, sigue siendo fascinante. Esta fascinación, transmitida con profundidad, confiere belleza al relato.
El mérito del film reside en que estas aventuras e intrigas muy imaginativas tienen tanto peso como la relación entre los personajes. Además, es una obra muy bella, pero con una belleza que no es para nada accesoria ni decorativa.
Lo de Giannini y Melato, ambos fetiches de la directora, es sensacional en todo sentido. Esta clase de películas sería imposible en el mundo adocenado, miedoso de hoy, y por eso se notan más frescas y novedosas.
El impresionante trabajo de Christopher Nolan sugiere que esta es una de sus mejores películas, comparable con 'Dunkerque' y 'El Caballero de la Noche'.
El verdadero tema de esta película es el paso del tiempo, y no está mal si tenemos en cuenta que Indy siempre estuvo a las corridas y ahora ya no es tan veloz. Comprender eso y divertir con nobleza alcanza para que la despedida sea satisfactoria.