El material del rodaje original revela la sensibilidad de Clouzot para capturar la toma más impactante, aquella que provoca un profundo efecto emocional. Aunque el resultado tiene un matiz mortuorio, la idea se transmite y ofrece una enseñanza sobre los motivos detrás del arte.
Aun con su tono dramático, esta película debería verse en tándem con 'eXistenZ', la otra genialidad del director sobre el estatuto de la realidad y cómo elegimos a cuál pertenecemos.
Lo más destacado no es solo la recreación de un mundo olvidado, sino dos aspectos fundamentales: la conexión entre un padre y su hijo, con una gran actuación de Martín Campilongo en el papel de Rodolfo Senior, y la exploración del funcionamiento creativo de un artista.
Pasa sin dejar huella, o más bien con más pena que gloria. Esto se debe a que desperdicia una gran oportunidad para narrar un periodo un poco más liberador.
'Cruella' es una obra audiovisual emblemática de nuestra era, saturada por todas las versiones que el entretenimiento global ha ofrecido en años recientes. Se trata de un reciclaje, pero uno que es autoconsciente.
Lo que se presenta es un relato casi telenovelesco con escaso conflicto. Sin embargo, resulta simpático, se disfruta y los personajes son dignos de mención.
No suele ser garantía un premio, pero aquí se muestra el arduo trabajo de alternar la angustia, la emoción contenida y la construcción de un dolor a lo largo del tiempo. Es una épica de las emociones.
Hay algo de melancolía y una perspectiva sobre lo que a menudo se considera "kitsch". Desde Argentina, y en el contexto de nuestra historia, la película resuena de una manera diferente. Y eso no es un aspecto negativo.
El problema de este film es que su puesta en escena es totalmente desabrida. Podían contarse muchas cosas, podía ser una película realmente perturbadora. Queda en un docudrama que no desentonará en la ventana digital.
Las secuencias de acción son impresionantes y su nivel de realismo es notable. Sin embargo, lo más fascinante radica en los conflictos internos de los personajes, que son los que realmente generan tensión. Es una gran película, más profunda en sus ideas de lo que podría parecer a simple vista.
Hay momentos en los que la narrativa se siente apurada, como si se hubiera tenido que concluir el guión de forma precipitada en el último tercio. Sin embargo, la simpatía de los intérpretes, junto con la atmósfera y ciertos instantes, logran justificar el visionado.
Lo malo: es una película de terror repleta de clichés que rara vez logra evocar ese vacío y la incertidumbre que suelen generar miedo. Se siente como una más del género.