Aquí tenemos una larga película de más de dos horas que no aburre, donde las secuencias duran lo que tienen que durar y cuyos personajes –al menos la mayoría de ellos– nos importan. (...) da la impresión de que, después de tantas películas, Bryan Singer quiere mucho a sus personajes.
Reflexión sobre prejuicios y modelos, tiene actuaciones que nos acercan a aceptar como real el mundo que plantea en la pantalla, aunque a veces se pase un poco con el didacticismo y la buena intención.
Este film sería uno más si no fuera por la impresionante caracterización de Jennifer López en su primer protagónico cinematográfico, que no sólo es una Selena mimética al detalle, sino que le pone su propia voz al personaje y conmueve en cada plano donde aparece.
Esta vez los Transformers muestran una personalidad más definida y toman decisiones que a menudo son emotivas. La animación computada se utiliza de manera equilibrada, logrando impresionar en los momentos clave.
La miniserie enfrenta un dilema: no logra decidir si quiere ser una sátira del mundo o abordar su temática con seriedad. A pesar de que los actores son talentosos, el resultado final termina siendo igual a aquello de lo que intenta reírse.
La misma receta que Pablo Larraín utilizó en 'Jackie' se aplica aquí a una Diana Spencer interpretada con muchos matices por Kristen Stewart, quien realmente ofrece una actuación destacada.
Si bien es un tema recurrente, merece la pena disfrutarla, ya que las actrices ofrecen interpretaciones sobresalientes y el ritmo mantiene una tensión creciente.
Es entretenida, pero se nota su "vocación internacional", una estandarización de lo narrativo y la producción que muchas veces disuelve el potencial del drama.
Como siempre, Clint aborda el tiempo que vivimos sin ceder a la corrección política ni a la demagogia. La experiencia es satisfactoria: esto es cine y eso es lo que realmente importa.