Lo que importa es el puro movimiento: de eso se trata a estas alturas 'John Wick', un cine completamente abstracto creado a partir de secuencias hiperkinéticas y barrocas. Es, quizás, lo que se espera del cine actual, y lo hace funcionar.
Al mismo tiempo que comenta con humor y sátira todo el cine de gran espectáculo contemporáneo, se pregunta cosas. Probablemente, la película del año, aún con sus excesos y simplificaciones.
Lo mejor de 'Shang-Chi' es que la combinación de elementos funciona y que el espectáculo, en general, conmueve la vista y logra transmitir una emoción auténtica.
Técnicamente impecable, con varias invenciones notables, trabaja su moraleja sin subrayarla y permitiendo que el esplendor visual y, sobre todo, los personajes sean el verdadero núcleo de la película.
Sigue siendo una de las películas más influyentes de la historia, y un modo perfecto de comprender el sentido de la ciencia ficción: especular sobre las consecuencias del conocimiento físico en la moral y la emoción humanas.
Sin salir nunca del caso, que es apasionante, la película logra lo que el mejor cine debe: dibujar un mundo y brindarnos la oportunidad de comprenderlo.
Esta película presenta una mezcla de aciertos y fallos. Las actuaciones de Evan Peters y Richard Jenkins son destacadas, hay momentos de intenso suspenso y un toque de ironía que, aunque sutil, suma al conjunto.
Brillante en lo visual, inútil narrativamente. Esas torpezas disuelven el impacto de un mundo que podría conmover si solo alguien hubiera corregido lo escrito antes de ir a a pantalla.
Wes Craven ha fallecido, pero parece que los creadores realmente apreciaron y comprendieron las películas originales, así como su deconstrucción del género.
Existen escenas y momentos que impactan más que una película completa, al igual que las canciones independientes que lanzan muchas estrellas pop en la actualidad. 'Titane' es un desastre, pero eso no es lo más importante; lo relevante es que nos muestra que algo se ha roto de manera irreversible.
Funciona bien y la historia mantiene la tensión y el misterio hasta el final. El clima lo tiñe todo y sumerge al espectador en las oscuridades de la historia con bastante limpieza.
Anthony Hopkins trabaja junto a un detective, Colin Farrell. La dinámica entre ambos personajes es el verdadero atractivo de esta película, ya que el argumento y el suspenso son relativamente suaves.
Lo bueno de 'Sinister' es que nos redescubre que las buenas películas valen si tienen buenos actores y un mundo convincente, no importa del género de que se trate ni de si su historia ya ha sido contada de algún modo.
Las primeras tres temporadas de esta versión moderna del extraordinario personaje demuestran que es posible crear gran televisión empleando la inteligencia. Es un imprescindible de la televisión contemporánea.
Otra serie de detectives destacable. La trama se sostiene en un humor efectivo y en la dinámica entre Baker y Tunney, una pareja cuya conexión se siente, aunque sea a la distancia.
El ritmo es creciente y el final resulta un tanto decepcionante, pero eso es lo de menos. Lo realmente interesante es la constante sucesión de peligros, marchas y contramarchas, que retrata la aventura de personas en riesgo.