Más allá de su excelencia visual, hay un aire de marginación en la idea misma, que exige un poco de perspectiva para ser notado. La experiencia será tan placentera como se anticipa, pero no más que eso.
Gray elige abordar un tema ambicioso: el sentido de la vida en el contexto de un vasto universo, sin caer en alegorías superficiales. La película es épica de manera innata.
Un ritmo narrativo clásico que no abunda en las películas de enorme presupuesto. Quizás todo ese gusto por un cuento divertido y amable sea demasiado anacrónico. Véala igual que vale la pena.
Una película de ciencia ficción que lleva al espectador a participar en la reconstrucción de su trama, invitándolo a reflexionar sobre la ciencia, la ética y el futuro, además de mirar el mundo de una forma diferente.
El despliegue visual es impresionante y se utiliza con gran belleza cuando es necesario. En cuestión de minutos, ese universo se convierte en una especie de hogar. Es una verdadera alegría regresar a este mundo con una calidad tan elevada.
Si le suena a 'Alien' es porque es prácticamente la misma historia. Pero lo que cuenta es cómo ese mito reaparece con personajes más interesantes que los del film de Ridley Scott. Y también porque el costado “aventura” es mucho más dinámico y efectivo.
No es una mala película, aunque tampoco es excelente. Besson no sólo trata de rescatar el diseño hermoso de la tira original sino que trata de inventar maneras de sumergir al espectador en la acción a niveles casi surrealistas.
El aire ominoso de sus mejores películas aquí se siente prefabricado y un tanto mecánico. Sin embargo, la bestia permanece hermosa y aterradora. Un gran ícono, a veces, puede rescatar una obra.
Si la primera es el gran conflicto mítico, la segunda se centra en lo cotidiano, presentando un relato que se acerca más a los personajes que a los espacios infinitos, que aquí se utilizan para evocar emociones en lugar de ser un simple ejercicio técnico.
Lo más interesante es cómo el paisaje planetario influye en la trama. Los personajes son interpretados con convicción y seriedad, lo que permite transmitir la profunda esencia de la historia.
Una especie de gigantografía con explicaciones confusas. A veces, la ambición de un director se desboca y el resultado es un film deforme, inclasificable y complejo.
Hay comprensión por el género que homenajea: Esa belleza poética es lo que sostiene 'Serenity' por detrás de los efectos especiales y el vértigo narrativo.
Es una película alegre que aborda la estupidez de manera cósmica. Todos los actores son excepcionales. Además, ofrece un antídoto contra la apatía. No te pierdas al robot depresivo con la voz de Alan Rickman.