Anthony Hopkins trabaja junto a un detective, Colin Farrell. La dinámica entre ambos personajes es el verdadero atractivo de esta película, ya que el argumento y el suspenso son relativamente suaves.
Lo bueno de 'Sinister' es que nos redescubre que las buenas películas valen si tienen buenos actores y un mundo convincente, no importa del género de que se trate ni de si su historia ya ha sido contada de algún modo.
Las primeras tres temporadas de esta versión moderna del extraordinario personaje demuestran que es posible crear gran televisión empleando la inteligencia. Es un imprescindible de la televisión contemporánea.
Otra serie de detectives destacable. La trama se sostiene en un humor efectivo y en la dinámica entre Baker y Tunney, una pareja cuya conexión se siente, aunque sea a la distancia.
El ritmo es creciente y el final resulta un tanto decepcionante, pero eso es lo de menos. Lo realmente interesante es la constante sucesión de peligros, marchas y contramarchas, que retrata la aventura de personas en riesgo.
Madre del thriller erótico y también mucho más: una declaración desaforada sobre la idiotez pseudorracional detrás de la cual se esconde el Mal en el mundo.
Aún hoy es una película de una enorme fuerza, una realización a la que no le falta tampoco el humor sarcástico de la sátira social. Obra maestra, por supuesto.
Más allá de su excelencia visual, hay un aire de marginación en la idea misma, que exige un poco de perspectiva para ser notado. La experiencia será tan placentera como se anticipa, pero no más que eso.
Gray elige abordar un tema ambicioso: el sentido de la vida en el contexto de un vasto universo, sin caer en alegorías superficiales. La película es épica de manera innata.
Un ritmo narrativo clásico que no abunda en las películas de enorme presupuesto. Quizás todo ese gusto por un cuento divertido y amable sea demasiado anacrónico. Véala igual que vale la pena.