El diseño de esta película animada, que se desarrolla sin un minuto de más, junto con sus giros divertidos, convierte la experiencia en algo realmente placentero.
Aquí vuelve el espíritu aventurero de la primera, casi todos los personajes, las secuencias a lo Buster Keaton y un buen villano. Debería alcanzar con eso para pasarla bien.
El realizador emplea con maestría la ironía y el humor negro para captar nuestra atención. A la vez, presenta una fantasía oscura filmada bajo un radiante sol, que se siente como una genuina declaración de amor hacia el arte del cine. Es un juego puro que deja al espectador sin aliento.
La película es bastante deficiente. Los efectos especiales son escasos y de mala calidad, lo cual pone a los actores en una posición complicada, ya que deben esforzarse al máximo con un guión muy flojo.
La hosquedad de Costner es brillante y evoca el ambiente del cine clásico de aventuras que solía ofrecernos cada semana. Ignore las opiniones previas sobre esta película y permítase disfrutar de su inventiva y de sus arquetipos.
Este film sería uno más si no fuera por la impresionante caracterización de Jennifer López en su primer protagónico cinematográfico, que no sólo es una Selena mimética al detalle, sino que le pone su propia voz al personaje y conmueve en cada plano donde aparece.
El director tiene pleno derecho a afirmar que habitamos en un mundo vil y estúpido, sin embargo, el verdadero problema radica en la necesidad de exigir inteligencia. En este caso, eso no se logra.
A través de la ficción y del melodrama, con precisión y momentos a veces espectaculares, el film traza una genealogía del problema y propone, también, un camino de solución del conflicto. Pero lo que gana es la ficción.
Esta película presenta una mezcla de aciertos y fallos. Las actuaciones de Evan Peters y Richard Jenkins son destacadas, hay momentos de intenso suspenso y un toque de ironía que, aunque sutil, suma al conjunto.
Anthony Hopkins trabaja junto a un detective, Colin Farrell. La dinámica entre ambos personajes es el verdadero atractivo de esta película, ya que el argumento y el suspenso son relativamente suaves.
Las primeras tres temporadas de esta versión moderna del extraordinario personaje demuestran que es posible crear gran televisión empleando la inteligencia. Es un imprescindible de la televisión contemporánea.
Más allá de su excelencia visual, hay un aire de marginación en la idea misma, que exige un poco de perspectiva para ser notado. La experiencia será tan placentera como se anticipa, pero no más que eso.
Gray elige abordar un tema ambicioso: el sentido de la vida en el contexto de un vasto universo, sin caer en alegorías superficiales. La película es épica de manera innata.
El aire ominoso de sus mejores películas aquí se siente prefabricado y un tanto mecánico. Sin embargo, la bestia permanece hermosa y aterradora. Un gran ícono, a veces, puede rescatar una obra.
Una especie de gigantografía con explicaciones confusas. A veces, la ambición de un director se desboca y el resultado es un film deforme, inclasificable y complejo.
Es una película alegre que aborda la estupidez de manera cósmica. Todos los actores son excepcionales. Además, ofrece un antídoto contra la apatía. No te pierdas al robot depresivo con la voz de Alan Rickman.