Por supuesto, es una de esas fantasías que pueden ser vistas con niños, pero también, como toda película inteligente, se puede disfrutar plenamente sin necesidad de cumplir cierta edad.
Una respuesta sobresaliente de China ante el blockbuster estadounidense. Sin duda, es mucho más exagerado, vibrante y monumental en el sentido más hiperbólico que se pueda imaginar.
Era hora de que alguien destrozara no a 'Toy Story' –que es genial– sino a los millones de clones animados de 'Toy Story' y de paso se riera del costado oscuro de la animación digital.
Los momentos de acción son satisfactorios y, en cierto modo, la estética de superhéroes determina la estructura del relato. Sin embargo, se siente una cierta reminiscencia del cine de aventuras clásico en la simplicidad de los personajes.
Esta película hace lo que debe: tomar el material inicial y aplicar toda libertad posible para hacer reír. Y lo logra con momentos a veces impresionantes.
Jared Leto es el peor Guasón de la historia, un manojo de gestos con pelo verde. Un film hecho por un comité contradictorio, que transforma lo que debió ser una cabalgata infernal en una vuelta de calesita.
Alguna vez tenía que suceder: Pixar ha producido una película que no cumple con las expectativas. 'Intensa-Mente' presenta una buena moraleja, pero esta se repite en exceso. Por esta razón, el filme se vuelve tedioso.
El secreto de esta película de Ridley Scott radica en que no se siente como una típica obra suya. El verdadero genio detrás de esta clásica maravilla es, en realidad, Drew Goddard. Definitivamente, es una de las películas más destacadas del año.
Aquí hay síntesis y plano justo: cine puro. Casi no hay diálogos, lo que muestra el deseo de entretener y divertir al espectador con una generosidad notable.
Ni tanto ni tan poco. Parece que la atención se centra más en evocar la memoria emotiva del espectador que en establecer una verdadera tensión emocional. Aun así, el espectáculo satisface a los fans y logra convencer a los recién llegados.
El film se convierte en una obra personal e íntima, expresando la perspectiva de un adulto sobre la importancia de no dejar atrás los juegos de la infancia. Esta idea no solo da sentido a la película, sino que también define este género: el de los cowboys de lo imposible.
El mayor logro de esta película radica en satisfacer tanto al público infantil como a aquellos que han apreciado la belleza de la obra original. Se ha logrado entender el material fuente y crear una película que no requiere de la nostalgia para ser disfrutada.
Lo que importa es que estamos dentro de la acción y somos parte de la puesta en escena; nuestras emociones físicas aportan emoción a la pantalla. Es como un parque temático concentrado en imágenes.
El choque entre lo absurdo y lo cotidiano en esta película genera excelentes gags que son más efectivos con las voces originales. Es una película "para niños" en el sentido de que es amigable y divertida.
El diseño es impresionante, fusionando un realismo notable en las escenas de la Tierra con un toque absurdo y una textura que recuerda a juguetes para los aliens. Además, la narrativa es muy concisa.
Tiene una mitología algo compleja, pero lo que realmente capta mi atención es su estilo gráfico: personajes que evocan la delicadeza del estilo Disney, combinados con momentos de violencia cruda, dibujados con intensidad. Esta obra rinde homenaje al estilo del creador Akira Toriyama, lo cual es un logro significativo.