La historia de un ladrón que ve el final de su carrera, interpretada con maestría por un actor en su ocaso, resulta ser cautivadora. Esta película cumple con lo que promete.
Un relato bien narrado sobre un tipo común que hizo algo extraordinario, y la declaración de que el poder es malo malísimo siempre, algo que Stone nos ha dicho mejor en otras ocasiones.
Berg tiene una notable capacidad para conformar un elenco que opera de manera armoniosa, en el que cada actor aporta sin discordancias, incluso aquellos con estilos disímiles. Se trata de un espectáculo que no carece de buenas ideas.
Lo mejor del film consiste en que los actores parecen realmente personas con las que podríamos hablar en el mundo que vivimos. Redford parece en su salsa, lo que también es un valor.
Cada episodio se siente como una película en sí mismo, con un evidente toque agridulce característico de Spielberg, y cuenta con realizadores altamente capacitados.
Hay pocas películas que aúnen perfección técnica y narrativa clásica con una búsqueda del placer. En 'Curvas…' eso sucede para los personajes y para los agradecidos espectadores.
Obra maestra de Nicholas Ray, merece volverse a ver fuera de cualquier devoción, con los ojos centrados en el gran conflicto: qué hace el ser humano cuando choca con lo extraordinario, con lo imposible.
Lo que hace que la película funcione son, sobre todo, las relaciones con los otros personajes: Hugh Grant es inteligente y gracioso, mientras que Simon Helberg logra equilibrar la simpatía y el fastidio en su papel como profesor de música.
Es probable que lo mejor de esta serie, además de disponer de grandes testimonios y de un material de archivo absolutamente notable, sea el de registrar cómo un ser humano se convierte en un ser mitológico, irracional, iluminado.
Documental que, aunque carece de creatividad formal, está repleto de anécdotas y detalles. Deja en claro por qué el galardonado compositor forma parte de nuestro paisaje cultural, trascendiendo cualquier frontera.
El film es desparejo, pero ofrece varios momentos placenteros. De alguna manera, esta inconsistencia es adecuada para una película que transcurre en una mente compleja.
El film, realizado con un ritmo amabilísimo, apunta a algo universal que atraviesa la marea del tiempo. En otras palabras, apunta al misterio del arte, algo poco frecuente en nuestro cine tan sobrecargado de retórica y utilitarismo obligatorio.
Intenta abarcar, y en general lo logra, la compleja vida de una persona que fue sex-symbol, activista política radical, productora cinematográfica. Además de ser ella misma, claro, lo más difícil de retratar, algo que la película logra.
La serie es excelente, no solo por la gran cantidad de material inédito o poco visto, sino porque permite que los testigos expresen sus experiencias sin tomar una postura y sin eludir los momentos difíciles de cada biografiado.
Esta versión de Julien Schnabel explora la relación entre el cine y la plástica, presentándose de forma episódica, como un recorrido visual por diversas obras. El eje central es el sobresaliente trabajo de Willem Dafoe, quien interpreta al pintor holandés con un estilo que mezcla sutileza y exageración.
Paradjanov quiere transmitir la marca cultural del personaje, su contexto, su sentido. Por otro lado, una manera de acercarse a una cultura sin caer en el folclorismo. Una obra maestra.