Muchas de sus secuencias son perturbadoras por el grado de extrañeza, de incongruencia con la experiencia cotidiana. Y el miedo crece, y el suspenso es constante. El final, catártico y terrible, es además de lo más bello y perturbador en lo que va del año.
Esta enésima vuelta de tuerca a la comedia de pareja dispareja utiliza los clichés típicos de las parodias, llevándolos a un nivel de originalidad interesante. Aunque podría haber tenido una duración más corta, el espectador se marcha con una sonrisa.
A Emmerich nada le produce escrúpulos. El ejercicio interesante es que, ante filmes similares, se pueden identificar esas filigranas que comúnmente llamamos "estilo".
La habilidad del realizador para narrar con imágenes y para crear momentos de alta tensión con recursos tan limitados como el espacio de un tren garantiza un entretenimiento notable.
En fin, el director Guy Ritchie, después de haber imprimido vértigo de videoclip a tramas tarantinescas en sus primeras películas, parece dedicado a tomar mitos ingleses (o no tanto) y convertirlos en masas de ruido y furia.
No siempre funciona, pero cuando no, está Dolores Fonzi sacando de la galera un personaje extraordinario. Un film original, lo que en nuestro panorama es extraordinario.
La llave total de la sensibilidad de Burton: para él, el cuento "de terror" es simplemente una variante del cuento de hadas. Esta película es una hermosa, divertida y emotiva representación de esa idea.
Película notable y divertida, perversa e irónica. Cronenberg sigue a sus personajes, se ríe de los absurdos y crea una historia densa y poética. Una genialidad.
[Crítica 1ª temporada]: Ese ingrediente histórico le proporciona un nervio a las situaciones, lo que permite que los lugares comunes pasen más desapercibidos. Además, los personajes logran convencernos de su existencia, sin excesos.
Se trata de una película diseñada con la intención de transmitir un único mensaje, lo que limita su interpretación. La coherencia narrativa deja mucho que desear.
Depp demuestra una vez más que es uno de los mejores actores cómicos, logrando narrar una historia sangrienta con una mezcla de crueldad, belleza y empatía por los personajes que la habitan.
Funciona menos que la anterior, por supuesto, pero mantiene el tono “no podemos tomarnos esto en serio” que hace que la perspectiva nos genere una diversión genuina.
Lo que hace que esta película no sea mala es que la actuación y la cámara buscan registrar, más allá del artificio, cierta autenticidad. Un encargo híbrido con algún rostro prometedor.