Hay pocas películas que aúnen perfección técnica y narrativa clásica con una búsqueda del placer. En 'Curvas…' eso sucede para los personajes y para los agradecidos espectadores.
Obra maestra de Nicholas Ray, merece volverse a ver fuera de cualquier devoción, con los ojos centrados en el gran conflicto: qué hace el ser humano cuando choca con lo extraordinario, con lo imposible.
Hay momentos muy buenos y un material de archivo notable. Si bien Arnold expresa sus pensamientos libremente, también demuestra la capacidad de enfrentar recuerdos difíciles y errores de una manera profundamente humana.
Es probable que lo mejor de esta serie, además de disponer de grandes testimonios y de un material de archivo absolutamente notable, sea el de registrar cómo un ser humano se convierte en un ser mitológico, irracional, iluminado.
Más allá de la calidad musical y la poesía de don Joaquín, es relevante que la película elige una de las sinceridades más notables y divertidas. Sabina sabe cómo moverse en el juego del intérprete, logrando así un retrato auténtico de sí mismo.
Todas estas rarezas, desde las visuales hasta las narrativas, se toman en serio y eso es lo más extraño porque esa sinceridad hace que la película funcione y no sea difícil secarse las lágrimas.
El film es desparejo, pero ofrece varios momentos placenteros. De alguna manera, esta inconsistencia es adecuada para una película que transcurre en una mente compleja.
El film, realizado con un ritmo amabilísimo, apunta a algo universal que atraviesa la marea del tiempo. En otras palabras, apunta al misterio del arte, algo poco frecuente en nuestro cine tan sobrecargado de retórica y utilitarismo obligatorio.
Fue una experiencia hermosa, aunque sombría, que utiliza los recursos característicos de una telenovela. La trama conecta el presente con el pasado a través de una relación madre-hija que resulta poco creíble.
Intenta abarcar, y en general lo logra, la compleja vida de una persona que fue sex-symbol, activista política radical, productora cinematográfica. Además de ser ella misma, claro, lo más difícil de retratar, algo que la película logra.
La serie es excelente, no solo por la gran cantidad de material inédito o poco visto, sino porque permite que los testigos expresen sus experiencias sin tomar una postura y sin eludir los momentos difíciles de cada biografiado.
La película logra funcionar de manera efectiva gracias a su belleza visual y su habilidad para convertir cuadros en secuencias dinámicas. Sin embargo, un inconveniente es que, en ciertos momentos, las imágenes tienden a eclipsar la narrativa.