La película presenta investigación paranormal y momentos escalofriantes, elementos que se esperan en este género. Sin embargo, falla al no definirse como un drama psicológico, lo cual limita su potencial.
La película presenta dos inconvenientes. En primer lugar, lo que se extraía del clásico animado permitía una interpretación más sutil, mientras que aquí es bastante explícito. En segundo lugar, el aspecto técnico deja que desear; solo Jude Law parece captar la esencia del papel.
Lo que importa es cómo se construye o deconstruye la institución familiar. Ryan Reynolds, un actor que ha sido objeto de críticas, resulta ser el rostro adecuado para esta película y cumple su papel perfectamente.
Además de ofrecer un gran homenaje al melodrama mexicano, es un film universal que plantea interrogantes sobre el significado de la memoria y de "los otros" en cada vida.
Todo está contado con mucho humor, con alusiones a la literatura y una ironía que apunta a la ingenuidad de las sagas infantiles. La película recurre a un diseño exagerado, un ritmo frenético y una actuación impresionante de Neal Patrick Harris.
Abundan los gags, el juego de inversiones con el humor machista y una ternura increíble. De paso, Chris Hemsworth burlándose de sí mismo y bailando al final es de una simpatía absoluta.
No es una película dirigida exclusivamente a los niños, aunque ellos la disfruten sin cesar. Es un juego continuo y absoluto con el cine mismo y con el concepto de espectáculo.
Spielberg logra la hazaña no solo de poner bajo la lupa todo un sistema político, sino también de reconstruir a un hombre y dejarnos la moraleja a nosotros.