La película ofrece sustos, pero lo que realmente destaca es su capacidad para generar sugestión. El recorrido hacia lo macabro y lo fantástico se desarrolla con elegancia, logrando provocarnos miedo, sin dejar de lado algunos momentos de humor negro.
El gran John Landis se divierte e inventa un nuevo género, el de reírse del terror. “Hombre Lobo Americano” sigue siendo, de todas formas, una gran deconstrucción del cine de horror. Y funciona siempre.
El único tema de esta película es qué significa ser padre, pero en lugar de darnos moralejas, el film nos permite ver cómo cada uno de los personajes lidia con esas preguntas y las resuelve a su manera. Como todo Rocky, de una nobleza infrecuente en el cine de hoy.
Se trata de una película diseñada con la intención de transmitir un único mensaje, lo que limita su interpretación. La coherencia narrativa deja mucho que desear.
Depp demuestra una vez más que es uno de los mejores actores cómicos, logrando narrar una historia sangrienta con una mezcla de crueldad, belleza y empatía por los personajes que la habitan.
El mayor valor que tiene esta película consiste en que los dos actores principales son muy simpáticos y que no sólo se potencian sino que, cosa curiosa, se restringen a lo justo. Uno al otro.
Hay algo que no funciona y, por lo tanto, no convence: ser una especie de manual de instrucciones didáctico sobre un género que es mejor cuando no intenta subrayar la moraleja.
Lo que importa es cómo se construye o deconstruye la institución familiar. Ryan Reynolds, un actor que ha sido objeto de críticas, resulta ser el rostro adecuado para esta película y cumple su papel perfectamente.
A pesar del esfuerzo de su elenco y la destacada actuación de Jolie y Pfeiffer, la película no es más que ruido y una telenovela sin terminar. Lo que alguna vez fue un gran cuento de hadas se ha convertido en un relato vacío.
Esta enésima vuelta de tuerca a la comedia de pareja dispareja utiliza los clichés típicos de las parodias, llevándolos a un nivel de originalidad interesante. Aunque podría haber tenido una duración más corta, el espectador se marcha con una sonrisa.
A Emmerich nada le produce escrúpulos. El ejercicio interesante es que, ante filmes similares, se pueden identificar esas filigranas que comúnmente llamamos "estilo".
Aunque son dos actrices cómicas con estilos distintos, su actuación se complementa de manera notable. Si bien existen muchas películas sobre "parejas desparejas", especialmente en el ámbito policial, el resultado en manos de estas dos actrices inteligentes ofrece una perspectiva fresca.