El mayor acierto es dejar jugar a los actores y registrar lo que mejor saben hacer; el mayor defecto, buscar una moraleja en algunos casos demasiado subrayada. Este film es un verdadero catálogo del cine industrial argentino de hoy.
Nos quedamos con la impresión de que se nos cuenta algo de más, de que quizás la historia sería más bella siendo más breve. Original, sí; amable, también. Solo un poco decepcionante.
Todo es plácido, humorístico, humano, como si esos personajes, con sus miserias y sus grandezas muy del tamaño de lo cotidiano, vivieran al lado de nuestra casa. En ese sentido, la película de Robert Benton es más inmersiva que un tanque 3D.
Un espectáculo completamente catártico y vertiginoso, con un enfoque cómico en general. Se trata de eso, ni más ni menos: el cine como arte abstracto, pura forma y un juego visual.
La duda es si esto representa más cinismo que cine. Deberíamos cuestionarnos por qué cada vez confiamos menos, tanto en las películas como en Papá Noel.
A pesar de la actuación excepcional de Rosamund Pike como la estafadora principal, cuando todo parece llegar a su fin de la manera más sombría, surge una lección moral. Lo que ocurre no es ilógico, pero su resolución se siente artificialmente reconfortante.
En esta obra, todo se presenta de manera más caprichosa y evidente, a veces rozando lo pedante. Se percibe a un director que actúa con una actitud de "hago lo que quiero porque puedo", lo cual pierde relevancia para el espectador.
La idea de un drama sobre una pareja, que en ocasiones se vuelve crudo, cómico o alucinante, es interesante. Se apoya principalmente en las actuaciones y parece más un ensayo teatral que ha encontrado su lugar en la televisión de plataformas.
Gervais, en ciertos momentos, utiliza la frase típica de un póster, pero la reflexión que presenta se convierte en un discurso impactante sobre el poder curativo de la comedia.
El infinito catálogo de alegrías y tristezas de los tres hermanos que van y vienen en el tiempo sigue adelante, manteniendo la destacada calidad actoral y la precisión en el guión que siempre ha caracterizado a la serie.
La serie presenta una serie de problemas e intrigas que reflejan el conflicto entre la vida personal y las responsabilidades. Además, incluye una dosis de sátira sobre ciertas tradiciones. Sin duda, es de lo mejor que ofrece la modalidad on demand.
Fábula de un humor y una ternura notables, se trata de dejar un mundo para ingresar a otro con una última y genial travesura. Haga lo posible por verla.
El realizador es Jonathan Demme, especialista en retratar a mujeres, lo que enriquece esta fábula de redención con música de rock. Meryl Streep se divierte, y su disfrute siempre eleva la calidad de cualquier película.