El componente italiano se refleja en los enredos y algunos gestos. Asimismo, se encuentra un elemento estadounidense en el contraste entre la vida urbana, percibida como un infierno, y el suburbio, que se presenta como un purgatorio con una posible salida hacia el edén.
Friedkin logra lo que hace un verdadero artista: transforma lo convencional y lo sórdido en una poderosa fuerza universal. Este es uno de los films más oscuros y perfectos de los últimos años.
Una de las mejores y más brillantes exploraciones de la estupidez humana realizada por el cine. Sigue siendo cómica, sigue teniendo un humor negro extraordinario. Y la estupidez también sigue allí, más saludable que nunca.
Dumont elige abandonar el estilo controlado y excesivamente correcto de sus obras previas, optando por una narrativa y forma más libre para presentar un hermoso relato. Es una propuesta cinematográfica que definitivamente merece ser redescubierta.
Decir que esto es malo es una falsedad: resulta entretenido, una mezcla pop que va desde el cine de antaño hasta el manga. Es una deliciosa propuesta bastante vibrante.
Como mantiene sus altísimos valores de producción, es imposible aburrirse: Valhalla tiene sangre en las venas y, bastante, en la cara y el resto del cuerpo.
Washington tiene una gran virtud como actor: entiende a su criatura. Ese ha sido siempre su talento, y eso le provee una profundidad y un interés que, de otro modo, el film no tendría.
Es una especie de pelea que no termina de cuajar del todo entre las exigencias de un “canon potteriano” previamente establecido, un buen ejemplo de lo bueno y lo malo del cine popular contemporáneo.
Muy bien filmada y dinámica, lo cual es digno de mención en un género que frecuentemente tiende a ser excesivamente expositivo. Esta característica se valora positivamente al sorprender gratamente al espectador.
Un sincero tributo al cine de los años 80 con reminiscencias de Spielberg, donde se explora el tema de la inevitable madurez presentada como una emocionante aventura.
Funciona como un espejo distorsionado y divertido de nuestra vida adulta. A pesar de su impresionante calidad técnica, es la narrativa en sí la que realmente nos atrapa.
La nueva 'Hellboy' parece una película realizada con la conciencia de que será medida en comparación con una destacada obra del género. Esta perspectiva se refleja en su falta de originalidad, lo que inevitablemente desencadena comparaciones poco favorables.
No todos los relatos son igualmente buenos, pero hay tres que destacan por su impresionante ejecución técnica, su manejo del ritmo y el desarrollo de los personajes.
Es evidente que a McDonagh le apasionan los actores y las palabras, lo cual se nota en este film. “Siete psicópatas” se asemeja más a un manual de estilo que a un relato tradicional.
En cierto punto, el film causa risa y funciona cuando Baron Cohen se deja llevar por el ejercicio de su capacidad para la comicidad. Pero tiene un enorme problema: el chiste de ser ofensivo esconde una moralina un poco recalcitrante y antigua.