Emma Stone logra extraer humor incluso de las réplicas más sutiles, mientras que Parker Posey fusiona melancolía con una sorprendente ferocidad, lo que permite que la película despegue.
Sí, hay terror y sangre por todos lados, pero con una sensibilidad pop que hace que cualquier elemento inquietante se disuelva en el conflicto personal de sus criaturas.
Con buenos momentos, pero muy por debajo de las grandes obras como 'No se metan con Zohan' o 'La mejor de mis bodas', permite apreciar de manera clara el estilo cómico de Sandler.
Es tan buena como la original lo fue para su tiempo y agrega la idea no demasiado original, pero tampoco demasiado transitada, de “terror para todo público”.
En esta obra, todo se presenta de manera más caprichosa y evidente, a veces rozando lo pedante. Se percibe a un director que actúa con una actitud de "hago lo que quiero porque puedo", lo cual pierde relevancia para el espectador.
Minujín interpreta su personaje con gran naturalidad, lo que demuestra que lo comprende profundamente. Lerman da vida a ese universo con matices que a menudo parecen hiperreales. La película logra funcionar; aunque tiene sus fallos, hay un valor en ella que la hace digna de ser vista.
Quien esto escribe no está en contra de la religión. Quien esto escribe está en contra de la propaganda, especialmente cuando está filmada con los muñones de los hombros. Por lo insólita, imperdible.
Aquí esa esquizofrenia estalla con una precisión notable y un grado de invención cómica que pocos grandes del cine han tenido. Sigue siendo efectivísima.
El final es uno de los momentos más emotivos y tristes de la historia del cine. Es una película que invita a agradecer, incluso desde una perspectiva atea.
[Contiene] un enorme gusto para el diseño y la capacidad de encarnar mil personajes de cada uno de los intérpretes. El final es una de las grandes bromas que ha dado el cine cómico en toda su existencia.
Lo que hizo Monty Python fue deconstruir el mundo y reconstruirlo de tal manera que todas sus taras se hacen evidentes. Es un verdadero acontecimiento poder disfrutar de su obra. Además, reír con ella es un regalo; el mundo no ha cambiado.
El humor inglés, combinado con un enfoque paródico y la excelente química entre dos actores que forman un gran dúo cómico, hacen de esta película una experiencia muy divertida.
Opta por algo divertido e inteligente: continuar con la broma. Los actores son todos geniales y tienen el coraje de tomarse esta tontería explícita y bien hecha con la seriedad de los grandes comediantes.
La idea de un drama sobre una pareja, que en ocasiones se vuelve crudo, cómico o alucinante, es interesante. Se apoya principalmente en las actuaciones y parece más un ensayo teatral que ha encontrado su lugar en la televisión de plataformas.