Con mucha comicidad y un ritmo extraño para el autor de Bucarest 12:08, da vuelta como un guante el universo del policial y, al mismo tiempo, pinta un paisaje social preciso desde la purísima ficción. De lo mejor estrenado este año.
Confirmamos, después de las dos temporadas, que sí, que es buenísima y que Bill Hader es de lo mejor que tiene la pantalla, chica o grande. Pruebe sin miedo.
No todos los relatos son igualmente buenos, pero hay tres que destacan por su impresionante ejecución técnica, su manejo del ritmo y el desarrollo de los personajes.
En cierto punto, el film causa risa y funciona cuando Baron Cohen se deja llevar por el ejercicio de su capacidad para la comicidad. Pero tiene un enorme problema: el chiste de ser ofensivo esconde una moralina un poco recalcitrante y antigua.
Friedkin logra lo que hace un verdadero artista: transforma lo convencional y lo sórdido en una poderosa fuerza universal. Este es uno de los films más oscuros y perfectos de los últimos años.
El director George Armitage logra equilibrar el absurdo con la seriedad a lo largo de la película, presentando una puesta en escena dinámica y precisa. Como resultado, uno termina conectando emocionalmente con la mayoría de los personajes.
Lo mejor es, siempre, la definición de los personajes, esos retruécanos rápidos del tipo ibérico que hacen que lo trágico se transforme en grotesco y en sátira.
Como intento de realizar una comedia negra con algo de trasfondo social, 'Madraza' pasa la mitad de camino pero no llega a su meta. Cierto exceso aleccionador por el absurdo termina lastrando un poco el resultado final. Prometedor film.
El defecto primordial de la película es que se cierra en sus posibilidades cómicas, pero también esa es su mayor virtud: revisar los lugares comunes de una forma de relato que hoy se ha vuelto quizás demasiado canónico. (...) un film más oportuno que bueno.
No se trata de puro cinismo, de ironía, de ponerse “por encima” de los personajes. El realizador también muestra cariño y goce por esos esperpentos festivaleros, los retrata como una parte de sí mismo y con una sonrisa casi nostálgica.
El componente italiano se refleja en los enredos y algunos gestos. Asimismo, se encuentra un elemento estadounidense en el contraste entre la vida urbana, percibida como un infierno, y el suburbio, que se presenta como un purgatorio con una posible salida hacia el edén.
Es evidente que a McDonagh le apasionan los actores y las palabras, lo cual se nota en este film. “Siete psicópatas” se asemeja más a un manual de estilo que a un relato tradicional.
La idea de una serie de gran formato, con la profundidad de una novela, se originó aquí. Es una representación de la humanidad en su máxima expresión, repleta de acción y rica en historia.
Una de las mejores y más brillantes exploraciones de la estupidez humana realizada por el cine. Sigue siendo cómica, sigue teniendo un humor negro extraordinario. Y la estupidez también sigue allí, más saludable que nunca.
Las componentes del cóctel son las mismas de siempre, pero de la mejor marca y calidad, lo que nos permite ingresar en ese universo incluso si no conocemos nada previo.