Otra más de la serie ‘qué lindo es ser adolescente, estar enamorado y morirse, llegado el caso’, salvo que quizás un poco más sensible. Ella es negra y él, blanco, porque a corrección política no nos gana nadie.
Esta es una gran película. La fantasía en este caso es un ejemplo perfecto del mejor anime para explorar temas de identidad, tolerancia, y el proceso de descubrimiento del mundo, abarcando tanto las tristezas como las alegrías. Además, es un filme de belleza notable y delicado diseño.
Sorprendente y única, esta película se asemeja a un collage de ideas y estilos. Se sitúa al margen de cualquier corriente cinematográfica convencional.
Lo interesante del film es cómo retrata a una generación marcada por la dependencia de la tecnología, y cómo logra crear un relato que mantiene la tensión a lo largo de toda su duración.
Dolan intenta demostrar su capacidad creativa, pero descuida el entorno de sus personajes. Como resultado, se vuelve reiterativo y evidencia que sus conceptos sobre el mundo son menos cautivadores que sus experimentos visuales.
Todo es rítmico, preciso y sin golpes bajos, una manera directa de construir una ficción con los retazos de lo real. Una película de gran potencia expresiva.
Sí, es una metáfora de los Estados Unidos, o no solamente, porque es más universal. Pero la cámara de Korinne, en medio del vértigo y la aventura, no juzga sino que muestra. Pruebe, que vale la pena.
Lo más interesante es que en medio de tanta risa y tanta torpeza, sobrevuela la incorrección política, que lleva todo a un final al mismo tiempo catártico, musical y lleno de Neil Diamond.
Hay grandísimos momentos y un tono medio, dificilísimo de lograr. Lo de Murray es, sencillamente, milagroso: un actor en el pleno dominio de todo su arte, dedicado con absoluta convicción a la comedia.
Hay una mirada muy precisa para captar los momentos que definen una historia, ese ojo del documentalista que no es fácil de entrenar. Es casi una obra maestra.
Además de mostrarnos el talento de uno de los más destacados actores contemporáneos, Lee Kang-sheng, la película destaca por su evidente pesimismo, el cual se entrelaza con su poética visual.
Todo es al mismo tiempo comedia y drama, pero se trata sobre todo de una historia de iniciación femenina contada con absoluta sensibilidad, sin golpes bajos y con momentos donde las dos actrices...
Hay momentos cómicos, pero abundan más los emotivos, la tremenda humanidad de cada personaje y la habilidad de Hughes para contarnos por qué cada uno tiene sus motivos.
De no ser por los notables actores, este drama sobre una familia con un hijo destruido moralmente por la muerte de su hermano sería apenas un especial televisivo.