No es precisamente una película de horror en el sentido clásico del término, pero sí provoca la misma sensación gracias a un hábil manejo de la atmósfera, puntuada por la eficaz partitura de Mark Korven.
Ellos son simpáticos, aunque las situaciones son de una liviandad que nos obliga a pensar en ocasiones para qué seguimos mirando. Pero por rara química, llegamos al final. Un relato creado en nombre de la industria.
Uno hasta teme descubrir lo que Zahler es capaz de escenificar. Y eso le devuelve una necesaria dosis de suspenso a su relato. 'Justicia brutal' es muy digna de verse, pero requiere de un poco de paciencia.
[Snowpiercer] es la urgente comprobación de que se puede hacer un cine espectacular de ciencia-ficción que, a la vez, estimule las neuronas del espectador.
La cinefilia de Del Toro está incorporada a su ADN. Su estilo ya es propio y aquí se despliega con resultados espectaculares. 'La cumbre escarlata' es formalmente su película más hermosa y elegante a la fecha.
La historia en sí no es particularmente original. Sí lo es, en cambio, la barroca imaginería conseguida por Byrne, que promete ser un estilista de la estridencia.
El asunto dura seis minutos y medio, pero es suficiente no sólo para sentir identificación con los migrantes, sino también el potencial de una nueva forma de expresión audiovisual. Iñárritu y Lubezki se han colocado en la vanguardia.
Un híbrido difícil de categorizar entre documental y ficción, que da la impresión de haberse rodado en un contexto posapocalíptico. A pesar de su tosquedad formal, el resultado es contundente. Este es un verdadero ejemplo de cine punk.
Un cúmulo de secuencias de una perversa ridiculez que, no obstante su pedantería, despiertan un interés en el espectador por saber cuál será la siguiente necedad.
La cineasta no tiene una urgencia narrativa, sino que se ajusta a la cualidad deambulatoria de su protagonista. Eso puede incomodar al espectador pero funciona en esa modalidad a medio camino entre el documental y la ficción.
A pesar de que el cineasta cuenta con intérpretes de sobrada solvencia, no hace convincente el compromiso moral del político, ni el cinismo de su hermano antagonista. Y tanta discusión ética se vuelve cansina.
La habilidad narrativa de Chazelle va construyendo una acelerada tensión dramática como una olla exprés que finalmente explota en la magnífica secuencia final. En ese punto, el espectador al que no le suden las manos no tiene sangre en las venas, sino clorofila.
Remake estadounidense de la mexicana 'Somos lo que hay'. Podría considerarse una versión libre más apta, ya que logra crear una atmósfera más intensa. Además, la acción climática resulta ser más transgresora que en la película original.
Se aprecia el esfuerzo de Whedon por salir un rato del engranaje hollywoodense y hacer algo estrictamente personal, pero está claro que su verdadero hábitat es el mundo exagerado de los superhéroes.
Winding Refn retrocede hasta construir un pastiche de un thriller neo-noir de los años 80, envuelto en un paquete diseñado para captar la atención del público de inmediato.
Tran obtuvo el premio a la mejor dirección en Cannes. Distinción que sorprendió a varios, aunque es difícil pensar en otra concursante que haya ostentado una puesta en escena tan amorosa. Y tan sutil.