Es sorprendente que Petersen aborde el tema universal del duelo sin lograr evocar ninguna emoción, ni mostrar inteligencia en su tratamiento, ni ofrecer una perspectiva profunda.
La película se presenta como un drama médico que aborda la crisis de pareja, pero en un giro inesperado y cuestionable, pierde su rumbo y nunca logra rescatarse.
La intensidad de 'La cueva' es tal que la música dramática de Matthew Herbert resulta innecesaria. La visión de esta película es imprescindible para quienes tienen un interés humanitario.