Los Dardenne nunca tocan una nota falsa o sentimental. En menos de hora y media de metraje, los cineastas belgas demuestran no necesitar la paja empleada por varios de sus colegas para podernos conmover.
Scorsese busca evitar la repetición y con 'El irlandés' presenta una reflexión sobre sus previas obras de gángsters italianos. Esta película se caracteriza por una serenidad y madurez que contrasta con el estilo dinámico e hiperactivo de 'Buenos muchachos' y 'Casino'.
Sama alcanza con 'Esto no es Berlín' su mejor trabajo hasta ahora. Destaca por su sentido del tiempo y el espacio, logrando crear una atmósfera intensa. Lo más extraordinario es la ausencia de moralinas en esta narrativa, que tiene un fuerte componente autobiográfico.
Ofrece una visión completamente convencional. La película está filmada como esos programas de concursos musicales, y provoca la tentación de cambiar de canal, si no fuera porque Fanning es una presencia encantadora que logra trascender el cliché.
El peor Eastwood. No recuerdo otra realización suya tan fofa y tan inclinada al patrioterismo de índole republicana. Ya cercano a los 88 años, el director necesita filmar otra película digna para redimirse.
A pesar de que 'The Disaster Artist' pretende rendir homenaje a quienes persiguen la creación cinematográfica con fervor, en esencia se percibe una cierta malicia en su enfoque. La película nos invita a reírnos de las desventuras ajenas, aunque su éxito en lograrlo sea cuestionable.
Inútil recuperación de Danny Boyle sobre uno de sus mayores éxitos, que vuelve a demostrar la generalizada nulidad de las segundas partes. (...) el asunto tiene una sensación de cansado rebuscamiento.
Sólo mentes descastadas son capaces de pensar que la película –hablada totalmente en inglés, claro– aporta algo al cine mexicano. Guatdefoc, exactamente
La ostentación y la sobriedad. Sorrentino muestra de nuevo su formalismo, aunque no logra alcanzar el equilibrio entre forma y fondo que definió a su anterior obra, 'La grande belleza' (2013), considerada hasta ahora su logro más notable.
[Ron] Howard nunca será un Hawks, porque carece de estilo, personalidad, garra… algo que diferencie a sus películas de la producción hollywoodense promedio. Es la vieja objeción que sustenta la teoría del autor. Pero es cierta.
Una gentil comedia donde el choque de idiomas y costumbres es la principal fuente de humor. Ofrece una visión tierna y cálida de la humanidad, que contrasta de manera escapista con la representación más cruda que suele brindar el cine de la realidad.
El guión se siente improvisado. Las actuaciones son dignas de un video pornográfico. La fotografía digital no parece ser de alta definición. Pero, a pesar de todo, la película muestra una sinceridad o, al menos, la impresión de que los responsables creían en su proyecto.
Loznitsa ha elegido un ritmo narrativo denso, donde los personajes se expresan con la lentitud de un dictado. Antes de que uno pueda reaccionar, Morfeo ya se ha acomodado a su lado.
Es narrado por el realizador brasileño como una sucesión monótona de imágenes ocres, acompañadas casi siempre por jazz be-bop, en las que los personajes, se supone, llevan al límite su intenso tren de vida. En esencia 'On the Road' es un viaje a ninguna parte.
De corte realista y lineal en su desarrollo, el guión de Kaufman pinta un mundo desencantado y cínico. Además, cuenta con un tierno erotismo que probablemente no se vería en una película de acción típica de Hollywood.
Desde 'Eraserhead' (1977), el inquietante debut de David Lynch, no había observado una película que abordara la angustia de la paternidad de forma tan singular y profunda.