Nunca pensé que me conmovería así el comportamiento de un invertebrado. 'Mi maestro el pulpo' es, en efecto, una lección sobre la humildad del hombre ante los misterios de la naturaleza y la necesidad de preservarlos.
Holland no logra establecer un tono que se ajuste a su inusual historia, lo que hace que la película se sienta como un capricho peculiar, dirigido principalmente a quienes apoyan los derechos de los animales.
El cineasta se había caracterizado por aspirar a un tono épico aún en sus películas policíacas, pero esta vez ha encontrado un tema a la altura de sus ambiciones. (...) una vigorosa épica de aventuras de las que ya no se hacen.
Es una decepción. Si algo ha perdido Scorsese con la edad es su capacidad de síntesis. Quedan para admirar la sobriedad y la solvencia clásicas del cineasta, así como la fotografía del mexicano Rodrigo Prieto.
Enyedi se toma casi tres horas para desarrollar su relato convencional de desamor. En su primera película hablada en inglés, parece no tener una comprensión adecuada del idioma. El resultado se asemeja más a una miniserie de televisión comprimida.
Esta es una obra de teatro que no oculta su naturaleza teatral, aunque presenta dos acontecimientos en paralelo. Se comunica mucho, pero se expresa más a través de palabras que de acciones. En definitiva, se dice más de lo que se muestra, lo que limita la experiencia del espectador.
'Wonderstruck' está bien filmada; la recreación del ambiente neoyorquino de los setenta es precisa. Sin embargo, el dulce y excesivamente extenso recorrido hacia la plenitud infantil contrasta completamente con el estilo de Zvyagintsev.
Gray intenta es hacer una épica íntima referida a las condiciones en que miles de extranjeros fueron recibidos con desprecio por las autoridades estadunidenses. Pero lo operístico no le sale.
La perspicacia de Allen para observar los mecanismos neuróticos de la pareja moderna, así como su capacidad de llegar a conclusiones agridulces sobre la condición humana ya son cualidades que quizá se quedaron también en el pasado.
Aquejada por algunos momentos sentimentales (acompañados por una partitura cursi, debida al propio director), 'Mientras dure la guerra' es empero un urgente llamado a la coherencia.
Una relaboración más de las paradojas del amor, pero hecha con una pereza que contagia hasta a los diálogos. Por una vez, casi no hay apuntes dignos de su antiguo ingenio, salvo una que otra anotación graciosa sobre –otra vez– el dilema de ser judío.
Chavarrías teje su relato con sobriedad, manteniendo el orden cronológico y apoyándose en una creíble reconstrucción histórica, acompañada por la evocadora fotografía de Guillermo Granillo. A diferencia de la versión de Losey, el director no se deja llevar por el folclor mexicano.
Desde hace algún tiempo, el cine de Ken Loach se ha vuelto una marca registrada de corrección política. Su más reciente Jimmy’s Hall no es la excepción.