Larraín abusa de las vueltas de cámara, los jump-cuts y, en general, un estilo rebuscado para darle originalidad a su relato. El cineasta se pasa de pretencioso.
Una agradable sorpresa. Scherfig trata el melodrama con mucha delicadeza, permitiendo que la historia de amor se desarrolle de manera natural, sin trucos ni giros predecibles.
La película peca de obviedad al intentar transmitir la pasión de su protagonista. Nada queda a la ambigüedad, ya que incluso Cotillard, una actriz de gran talento, no logra ofrecer muchos matices.
Un testimonio de la importancia que Francia ha tenido en la cultura universal. Y una ilustración hermosa de algunas de las piezas más célebres del Louvre. Total, una película inclasificable.
The Imitation Game logra abarcar todo el espectro de lo convencional. Al final, los numerosos letreros divulgan información que debería haberse explorado en la narrativa.
Compuesta por viñetas, la película resulta más efectiva en sus segmentos individuales que en su conjunto poco definido. A pesar de sus limitaciones, logra cumplir con su propósito de informar acerca de uno de los crímenes menos reconocidos de la ocupación nazi.
Como es su costumbre, el ególatra actor/realizador vocifera sus puntos de vista sobre el cine actual y otros temas. Todo es bastante desarticulado y carente de gracia.
La última excentricidad de Wes Anderson, otro ejercicio de posmodernidad desatada. Dividida en actos, la película intercala escenas en blanco y negro sobre la creación de una obra teatral, para volverla aún más ilegible e indigesta.
Pavlikovski muestra su aprecio por lo clásico y, al igual que en 'Ida', realiza una filmación en exquisito blanco y negro. Sin embargo, lo más notable es su habilidad para representar de manera convincente el choque de personalidades en un tiempo y lugar donde era necesario hacer múltiples concesiones.
La realizadora ha hecho una biopic atípica en el cine mexicano, que se salta los lugares comunes del género para brindar una visión muy personal de la vida amorosa y obra feminista de Rosario Castellanos, encarnada con virtuosismo por Karina Gidi.
En su desigualdad, '¡Salve, César!' no deja de parecer una obra menor, sobre todo frente al alto nivel al que los Coen nos tenían acostumbrados en su filmografía reciente.
'Carol' es un romance ejecutado con gran destreza y sofisticación. La cinta se sustenta en las extraordinarias interpretaciones de Blanchett, cada vez más sutil, y Mara, quien muestra una vulnerabilidad que la hace ser capaz de arriesgarlo todo.
Un convincente melodrama, la película trasciende su adscripción LGBT. El carácter lésbico de la relación no trae consigo ningún rechazo social, ni es causa de conflicto dentro de la pareja.
Descrita como una obra sinfónica, la película no hace una transición dialéctica entre sus diferenciadas partes. No hay una coherencia emocional que nos conmueva, ni tampoco un sentido del delirio que nos intrigue.