Confusa en sus secuencias de acción, 'Interestelar' no es la gran ópera espacial que los fanboys esperaban, sino una demostración elocuente de los puntos débiles de Christopher Nolan como cineasta.
No alcanza a ser una obra mayor como 'Gran Torino' (2008) o 'Las cartas desde Iwo Jima' (2006), pero Sully es una realización competente, sin pretensiones, que redondea la filmografía del último cineasta hollywoodense de línea clásica.
'The Strain' se presenta como un intrigante cruce entre el horror gótico y el popular género de los procedimientos policiacos y científicos. Del Toro refuerza los elementos característicos de su estilo, manteniendo una notable vena de humor negro a lo largo de las acciones.
Beristain había trabajado en un registro intimista, ahora lo ha hecho sobre un lienzo mucho más amplio, abarcando uno de los problemas más apremiantes de nuestro país: la desaparición de personas.
Es una decepción tras el gran logro de 'Las niñas bien'. El tono y el ritmo narrativo no son apropiados, y se desvían aún más cuando se introducen elementos dramáticos.
Instrumento fundamental de cuando el cine quiere chantajearnos, el cáncer ha tenido finalmente en 'El cuaderno de Tomy' una representación realista y digna, sobre todo.
Es mérito de Haynes y su fotógrafo Edward Lachman el comunicarnos una especie de pesimismo subyacente en dicha atmósfera. Una gran virtud de la película es la forma interesante como Haynes ha resuelto las farragosas partes expositivas de la investigación.
De manera inteligente, Greengrass resume el ataque en los primeros 40 minutos. El resto de las dos horas y pico de duración las dedica a contrastar con sobriedad el proceso legal al que se somete al terrorista tras su captura.
Tratándose de un director tan desigual como Green, sorprenden la mesura y honestidad con la que retrata la difícil vida cotidiana de su personaje, aun en sus momentos más íntimos.
Con la grandilocuencia explícita desde el título, Parker hace todo lo posible por hacer de su película un evento. El realizador no titubea en ser maniqueo, lo que resta profundidad al relato. Al final, la obra no logra ser incendiaria ni trascendente.
G. Iñárritu se ha consolidado como un autor aclamado, cuyas obras se han convertido en verdaderos eventos esperados por los cinéfilos. Su estilo distintivo y la profundidad de sus narrativas generan una gran anticipación en cada nuevo estreno. El resultado de su labor justifica todas las expectativas generadas.
Stewart ha mostrado en 'Rosewater' que el cine es más complejo de lo que parece. El director novel trivializa un tema de libertad de expresión reprimida que, en sí mismo, carece de un peso dramático significativo.
Streep encarna a Florence como una figura cursi y ridícula, pero nunca condesciende a su personaje, sino le otorga una carga de dignidad, un sentido del pathos, que la vuelve hasta conmovedora. En suma, una producción gozosa que resulta tonificante.
Pocos documentales han logrado resumir con tal certeza las virtudes y defectos de una personalidad entrañable que, en este caso, se niega, a pesar del tiempo, a sentirse en el ocaso.