Las actuaciones son satisfactorias y el desenlace demuestra que a veces la suerte juega un papel más importante que cualquier otra cosa. Es una película que definitivamente merece ser vista.
Esta película consigue algo raro: a medida que avanza, los personajes dejan de ser simplemente gays para convertirse en seres humanos con conflictos, temores, anhelos, sufrimientos y amores.
Todo parece ir bien: el argumento suena atractivo, la nostalgia se hace presente, pero en el camino se aprecia una falla que hace que el filme no conecte con el público al cien por ciento.
Seguramente esta cinta puede conectar con los jóvenes y adolescentes, pero al analizarla detenidamente, se puede notar que está repleta de clichés, lugares comunes y situaciones poco plausibles.
Esta película representa perfectamente esas producciones destinadas únicamente a entretener y hacer pasar el tiempo. A diferencia de la versión anterior de Gerardo Naranjo con Stephanie Sigman, esta nueva entrega carece de la crudeza que caracterizaba a la original.
A pesar de tener algunos clichés y momentos ilógicos, la película logra provocar risas con una selección de chistes ingeniosos, lo que contribuye a que se perciba como fresca y contemporánea.
Satisfactoria en cuanto a niveles de producción. (...) El resultado es un filme aceptable que, sin duda, puede inspirar a otros directores a salir de la fórmula de la comedia.
La cinta destaca por su alta producción, aunque el argumento y las actuaciones de ciertos personajes transmiten una sensación más cercana a un melodrama típico.
Si desea explorar un universo donde los humanos y los robots coexisten, y estos últimos comienzan a rebelarse debido a su creciente superioridad, poniendo en jaque el orden establecido, esta película es la elección ideal.
El filme no logra cumplir su potencial debido a un guión poco sólido, que sin duda podría haber aprovechado al máximo el talento actoral de los protagonistas de la saga.
Cruise deja boquiabierta a la audiencia al demostrar, una vez más, de qué está hecho. Vuelve a brillar junto a un elenco en el que Henry Cavill se luce como villano.
Las alusiones a la novela y a la película 'El resplandor' son claras, y la recreación del Hotel Overlook evoca una fuerte sensación de nostalgia, recordando la historia de 1980 que tuvo a Jack Nicholson como protagonista.