Las secuencias de acción están manejadas con un realismo y ritmo constantes. El final se centra en el patriotismo, aunque es algo que ya esperamos en este tipo de películas.
Pudiendo ser una película que nos estruje las entrañas, 'Un pasado imborrable' pasa a ser un filme histórico sobre la Segunda Guerra Mundial, que resulta entretenido si no es usted demasiado exigente.
Bien dice el cineasta griego Costa-Gavras que el cine no está hecho para dar respuestas, sino para provocar preguntas. 'Colosio: El asesinato' es un gran ejemplo de ello.
Es una película que no se parece a ninguna otra que aborde el tema del bullying. Östlund ha aportado una bocanada de aire fresco al cine sueco y en esta historia demuestra con minimalismo la potencia que puede tener un buen argumento.
El guión de Histeria se desarrolla con ambigüedad y no se define ni por la comedia romántica ni por la comedia sexual, género en el que pudo haber resultado algo muy divertido, sin caer en el mal gusto.
Lo más destacado de 'El imperio de sol' es que es una historia de supervivencia muy bien hecha con la que Spielberg hace lo que le sale mejor: apoderarse de las emociones del espectador.
Los largos silencios con diálogos inconclusos y la narrativa que se detiene demasiado en la contemplación imponen una distancia entre el personaje y el espectador que, sin embargo, puede deleitarse con la belleza del paisaje y la exquisita fotografía.
Doillon nos presenta una historia que deja mucho que desear. Se siente pretenciosa y plana, ya que no logra decidirse entre ser una biografía de uno de los artistas más relevantes de la historia o una exposición desarticulada y repetitiva sobre sus conflictos creativos, existenciales y sentimentales.
El mejor aspecto de la película es el convincente desempeño de Matthew McConaughey. Sin embargo, el guión y la dirección presentan algunas fallas, ya que hay secuencias que resultan innecesariamente largas y lentas, lo que contribuye a un metraje excesivo.
Aunque no estamos ante una gran película, le reconozco sus virtudes; si para alguien no aficionado resulta entretenida, es probable que, si usted es futbolero, la disfrute más.
Stephen Frears logra mantener un alto nivel de suspenso al recrear una historia de corrupción y complicidades que rodean a un deportista de élite. El relato avanza con ritmo, aunque en ocasiones puede parecer desordenado y generar cierta confusión.
La puesta en escena muestra una gran lucidez por parte de Eastwood, quien a sus casi 85 años demuestra la capacidad de evolucionar de un proyecto menor como 'Jersey Boys' a crear una película exigente, compleja y excelentemente filmada.